La autorización concede a Estados Unidos el uso de la base aérea de las Lajes, en las Azores, bajo condiciones que restringen su empleo a misiones de carácter defensivo, una decisión con implicaciones directas para Portugal y el archipiélago.
El ministro de Exteriores, Paulo Rangel, afirmó que Portugal no está involucrado en el conflicto y aseguró que no se ha utilizado la base para ataques contra Irán.
Hasta días antes la base funcionaba bajo un régimen general de autorizaciones tácitas que permiten el uso por parte de numerosos países si Portugal no responde en 24 horas.
Tras la intervención militar, el Ejecutivo comenzó a aplicar el régimen completo del acuerdo bilateral y emitió una autorización condicionada a Estados Unidos.
Las condiciones establecen que el uso debe ser una respuesta defensiva, ceñida a los principios de necesidad y proporcionalidad, y limitada a objetivos de naturaleza militar.
Rangel añadió que, antes de la intervención, no existía información por parte de Estados Unidos sobre la operación y que el Gobierno informó tanto al presidente saliente como al presidente electo y a los principales partidos de la oposición.
Fuentes informaron del despliegue desde la base de varios aviones cisterna KC-46 Pegasus, y el Ejecutivo recordó que en meses previos ya había autorizado el paso de aeronaves de reabastecimiento.
El Gobierno instó a la máxima contención para evitar una escalada en la región y reclamó el cese inmediato de los ataques que calificó de injustificados.


