En México, más del 70% de los adultos podrían presentar algún grado de enfermedad venosa crónica, conocida como varices, y la mayoría de los casos no recibe un diagnóstico oportuno, advirtió un especialista en farmacología y medicina general. La alta prevalencia tiene impacto en la salud pública local debido a la frecuencia y al subdiagnóstico de la afección.
Las varices afectan sobre todo a mujeres entre los 30 y 40 años y se relacionan con factores de riesgo como el sobrepeso, la vida sedentaria y los antecedentes familiares. Estos elementos aumentan la probabilidad de desarrollar insuficiencia venosa y sus complicaciones.
El diagnóstico suele retrasarse porque síntomas iniciales como pesadez o hinchazón en las piernas suelen normalizarse o minimizarse por los pacientes. Esa percepción contribuye a que la enfermedad, a pesar de ser frecuente, no se atienda en sus etapas tempranas.
La enfermedad venosa crónica se produce cuando las venas de las piernas no retornan la sangre adecuadamente hacia el corazón, lo que genera acumulación y manifestaciones clínicas. Entre los síntomas más habituales figuran cansancio, dolor, sensación de pesadez, hinchazón en tobillos, calambres nocturnos y cambios en la piel.
Un diagnóstico precoz mejora considerablemente la calidad de vida, por lo que es importante detectarla a tiempo. Existen tratamientos, incluidos fármacos orales, que favorecen la circulación venosa, reducen la inflamación y alivian los síntomas.
Los especialistas instan a la población a identificar tempranamente los signos de la enfermedad y recuerdan que el dolor y la pesadez en las piernas no deben considerarse parte inevitable del envejecimiento.


