La iniciativa busca impacto directo en la frontera: la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo anunció la activación de 100,000 negocios familiares en esa región como parte de una estrategia para impulsar el comercio local y la dinamización económica de las comunidades fronterizas.
En la primera etapa se pretende incorporar a 1,000 establecimientos a un programa de consumo denominado «Viernes muy mexicano», que se realiza el último viernes de cada mes con promociones y dinámicas orientadas a generar beneficios económicos para los comercios participantes.
El presidente de la Confederación, Octavio de la Torre, explicó que el programa ya tiene alcance nacional, pero que su fortalecimiento requiere una etapa de focalización regional con rutas por zona, metas concretas y acompañamiento en territorio para atender las particularidades económicas y sociales de cada área.
La organización señaló que cuenta con una red de 52 cámaras locales en seis estados fronterizos —Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas— lo que, según la Confederación, permite una movilización ordenada, cercana y con continuidad para vincular a los negocios con herramientas de promoción y activación comercial.
El arranque se enmarcó desde Tijuana, donde la confederación sostuvo reuniones con la Asamblea Nacional de Empresas y Negocios Familiares y con liderazgos locales para definir la incorporación de las primeras 1,000 unidades, con el objetivo de generar valor inmediato y aplicar un modelo replicable en otras plazas.
De la Torre también informó sobre el impacto de tensiones geopolíticas y comerciales en la región, y advirtió que estos factores inciden en la dinámica fronteriza ante la próxima revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
En Baja California se ha observado una mayor disponibilidad de bodegas y almacenes, una situación considerada inusual en una franja fronteriza donde tradicionalmente los espacios se contratan con anticipación, y que comienza a registrarse, en particular, en Tijuana.
Entre los factores que atribuye la Confederación están políticas de Estados Unidos bajo el enfoque «America First», la imposición de aranceles a distintos productos y el incremento de costos que enfrentan empresas por su cercanía al mercado estadounidense, lo que lleva a algunas compañías a evaluar trasladar líneas de producción a Estados Unidos u otros países.
También se señalaron problemas internos, como retrasos en trámites ante la Secretaría de Economía y en autorizaciones que, según la Confederación, pueden tardar hasta 750% más, lo que desalienta ampliaciones de plantas o permisos adicionales y empuja decisiones de relocalización.
El comercio bilateral entre México y Estados Unidos superó los 872.00 millones de dólares, y la mayor parte de las importaciones estadounidenses —86%— ingresan por vía terrestre a través de los estados de Tamaulipas, Baja California y Chihuahua, mientras que el restante 14% se distribuye entre Sonora y Coahuila por un total de 47 cruces.


