La decisión del Senado de Estados Unidos de respaldar la ofensiva militar ordenada por el presidente tiene repercusiones directas en España, donde se ha abierto un debate sobre la posible utilización de las bases de Morón y Rota y la colaboración en operaciones. La votación también influye en la seguridad regional y en las relaciones entre aliados europeos y Washington.
El Senado, de mayoría republicana, rechazó una resolución que buscaba frenar la intervención militar contra Irán, con 47 votos a favor y 53 en contra, lo que supone un respaldo legislativo a la acción del Ejecutivo. La Casa Blanca ha indicado que la operación podría prolongarse hasta ocho semanas y mantiene abiertas distintas opciones militares.
El secretario de Defensa estadounidense aseguró que hay munición suficiente para completar la campaña y subrayó que el envío de tropas sobre el terreno no forma parte del plan por ahora, aunque no descartó esa posibilidad. La portavoz presidencial reiteró que la intervención terrestre es una opción «sobre la mesa», sin confirmarla.
Entre Estados Unidos y España se produjo un choque de declaraciones: la Casa Blanca dio por hecha una cooperación que el Gobierno español negó categóricamente. El intercambio incluyó críticas del secretario del Tesoro estadounidense sobre la negativa española a permitir el uso de bases, y una respuesta contundente de autoridades españolas.
En el Líbano, el líder de Hezbolá acusó a Israel de llevar a cabo una «guerra premeditada» y afirmó que la organización mantiene la opción de la confrontación y la resistencia hasta el final. Las autoridades libanesas reportaron 72 muertos, 437 heridos y casi 84.000 desplazados por los bombardeos israelíes.
En Irán, la escalada de enfrentamientos ha causado alrededor de 1.045 muertos, según fuentes oficiales citadas en los partes de la república islámica, mientras que se mantienen los ataques a objetivos militares y de infraestructura. Israel informó de nuevas oleadas de bombardeos en Teherán, Shiraz e Isfahan y ataques contra decenas de objetivos en el Líbano.
Hezbolá e Irán han buscado golpear objetivos militares israelíes, con un impacto limitado hasta el momento, y Teherán llegó a interrumpir durante unas horas ataques a países aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico. La situación en la región sigue siendo inestable y su evolución condiciona movimientos militares y diplomáticos.
Turquía declaró que ha elevado advertencias para evitar ataques a su territorio y que mantiene consultas estrechas con la OTAN; las defensas aliadas interceptaron un misil iraní sobre el Mediterráneo oriental y los restos cayeron en el extremo sur del país sin causar víctimas. El gobierno turco afirmó que toma precauciones y realiza intervenciones inmediatas cuando es necesario.
Los mercados mostraron signos de estabilización: Wall Street cerró en verde y el Dow Jones subió cerca de medio punto porcentual, mientras que el crudo intermedio de Texas cerró en 74,66 dólares por barril y el Brent se mantuvo en 81,40 dólares. Varias empresas del transporte marítimo, como la naviera danesa Maersk, suspendieron temporalmente operaciones en siete países de Oriente Medio por motivos de seguridad.
En el océano Índico, frente a la costa sur de Sri Lanka, al menos 83 personas murieron tras el hundimiento de un navío iraní que fue atacado por un submarino estadounidense, según reportes oficiales. El secretario de Defensa estadounidense calificó la acción como una muestra de superioridad militar y señaló que era el primer hundimiento con torpedo desde un submarino estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.


