Un misil lanzado desde Irán penetró en el espacio aéreo turco y fue interceptado y destruido por sistemas de defensa antimisiles de la OTAN desplegados en el Mediterráneo oriental tras sobrevolar Irak y Siria, un suceso que eleva la tensión en la región y obliga a reforzar medidas de protección en países vecinos.
La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, dijo en una rueda de prensa en Varsovia que las represalias iraníes, incluido el lanzamiento, suponen intentos de «incendiar la región» y que esos proyectiles están traspasando los límites de Oriente Medio.
Kallas agregó que la estrategia iraní busca «sembrar el caos» y que los ataques indiscriminados contra países vecinos comprometen la estabilidad regional y podrían erosionar la propia legitimidad del régimen.
También expresó preocupación por la escalada bélica, que distrae la atención internacional de otros conflictos como el de Ucrania y concentra capacidades militares que podrían emplearse en ese frente.
El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, advirtió que Teherán comete un «error» al expandir las operaciones hacia naciones que no lo han agredido, incluyendo miembros de la OTAN y de la Unión Europea.
En contraparte, el ministro iraní Esmaeil Baqaei calificó las declaraciones de Kallas de «hipocresía» y «doble rasero», y acusó a la UE de haber perdido su brújula moral por apaciguar a lo que describió como agresores y presuntos criminales de guerra.
Baqaei sostuvo en un mensaje en la red social X que Irán está siendo atacado por «agresores brutales» y que, bajo el derecho internacional, tiene derecho a defender a su población, precisando que sus operaciones se dirigen a activos y bases militares implicadas en ataques contra Irán.


