En Israel, el ministro de Defensa afirmó que el Ejecutivo decidió en noviembre llevar a cabo el asesinato del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, y que la operación se había previsto inicialmente para mediados de 2026. La declaración sitúa a Israel en el centro de una estrategia que, según el ministro, se planificó de manera anticipada y con alta prioridad nacional.
Según el ministro, Jamenei fue asesinado en las primeras horas de la campaña conjunta entre Estados Unidos e Israel, una acción que, en sus palabras, constituiría el primer asesinato de un líder nacional mediante un ataque aéreo. La afirmación fue hecha en una entrevista televisiva y atribuida por él al desarrollo de la operación.
La campaña aérea conjunta, que ya suma varios días, ha provocado una escalada regional que incluye ataques iraníes en dirección a Israel, el Golfo y asentamientos en Irak, así como represalias israelíes contra Hezbolá en el Líbano. El conflicto se ha extendido más allá del teatro original de operaciones y ha generado reacciones en distintos frentes de Oriente Medio.
El ministro relató que en noviembre mantuvieron una reunión reducida con el primer ministro, en la que este fijó el objetivo de eliminar a Jamenei. Añadió que la fecha inicial se fijó para mediados de 2026 y que el plan se compartió después con Washington.
Katz explicó que la operación se adelantó a enero tras las protestas en Irán, por temor a que el liderazgo clerical respondiera con ataques contra Israel y activos estadounidenses en la región. Finalmente, reiteró que Israel justifica sus acciones en la necesidad de neutralizar lo que considera una amenaza existencial por el programa nuclear y de misiles de Irán y en el objetivo de provocar un cambio de régimen, mientras que, según observaciones públicas, los gobernantes iraníes no han mostrado intención de renunciar al poder.


