La ofensiva aérea israelí contra el Líbano ha provocado un fuerte impacto en comunidades locales del sur, el este y los suburbios de la capital, con 394 fallecidos, entre ellos 83 niños, y 1.130 heridos, según informó el ministro de Salud Pública del Líbano. Los datos subrayan la gravedad del conflicto para la población civil y los servicios sanitarios del país.
El ministro señaló que entre los heridos hay 254 menores y denunció que los ataques han causado víctimas entre el personal sanitario, lo que, en su opinión, indica que los objetivos no son exclusivamente combatientes ni instalaciones militares. Estas observaciones se hicieron en una rueda de prensa en la que se ofrecieron cifras y detalles de los incidentes recientes.
En los últimos dos días se registraron al menos tres ataques con seis víctimas mortales en las localidades de Shmustar, Khirbet Selm y Tuffahta, y un bombardeo con once muertos confirmados en la localidad meridional de Sir al Gharbiya. En Sir al Gharbiya se derrumbó un edificio entero y continúan las labores de rescate en la zona.
El ministro también relató una incursión en la localidad oriental de Nabi Chit, donde decenas de bombardeos de apoyo aéreo a la operación habrían causado cerca de 40 muertos en varias aldeas, la cifra más alta de víctimas registrada hasta ahora. Las autoridades describen este episodio como el de mayor impacto humano desde el inicio de la campaña aérea.
Desde el comienzo de la ofensiva, las operaciones aéreas se han concentrado en el sur y el este del país y en los suburbios de Beirut, lo que ha generado 112.000 desplazados alojados en albergues oficiales. Las estimaciones oficiales y de organismos humanitarios sitúan en al menos 200.000 el número total de personas que han tenido que abandonar sus hogares.
El grupo chií Hizbulá continúa respondiendo con ataques de alcance limitado contra objetivos militares en el norte de Israel, según informan fuentes oficiales, manteniendo así un intercambio de hostilidades que afecta a la estabilidad regional. Las autoridades y organizaciones locales siguen evaluando el impacto humanitario y las necesidades de la población afectada.


