La retórica del presidente de Estados Unidos sobre la campaña militar contra Irán fue destacada hoy en Miami y su intensidad puede tener repercusiones en la seguridad internacional y en la comunidad local vinculada a la política exterior de la región.
El mandatario advirtió que las fuerzas estadounidenses «no se detendrán» hasta que Irán esté «totalmente y decisivamente derrotado», tras la elección del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, según sus declaraciones en un acto con congresistas republicanos.
En el mismo encuentro afirmó que están «contando los minutos» para que los líderes iraníes desaparezcan y se mostró contundente sobre la continuidad de la ofensiva hasta lograr la derrota del enemigo, subrayando la urgencia de la acción militar.
Horas antes, en una entrevista televisiva, el presidente había señalado que la guerra con Irán está «prácticamente terminada», sin precisar un plazo concreto, lo que contrasta con el tono beligerante de sus declaraciones ante legisladores.
Trump también afirmó que Estados Unidos e Israel han «completamente destruido» la capacidad de drones y misiles de Irán y dijo que están atacando los lugares de fabricación de esos aparatos, describiendo las operaciones como efectivas y rápidas.
Respecto al nuevo liderazgo iraní, el presidente desestimó la elección y dijo que los iraníes «cometieron un gran error» al elegir al hijo de Alí Jameneí, y señaló que los supuestos líderes terroristas del país «ya no están».
El mandatario aseguró además que la Marina de Irán está prácticamente aniquilada y afirmó que las fuerzas han hundido 46 buques, declaración que presentó como parte del balance de la ofensiva.
Las acciones militares emprendidas por Estados Unidos e Israel, ya en su segunda semana según los reportes, han incluido bombardeos en territorio iraní que, según informan distintos comunicados, provocaron la muerte de Mojtaba Jameneí, miembros de la cúpula militar iraní y centenares de civiles, entre ellos niños.


