En México, las consultas públicas sobre la revisión del T-MEC mostraron que 84% del sector productivo respalda mantener el tratado por su impulso a la inversión y a la integración productiva, aunque alertan sobre aranceles, reglas de origen, costos de certificación y rezagos logísticos y energéticos.
El secretario de Economía presentó el informe sobre las Mesas de Consulta Pública y dijo que existe consenso nacional para conservar el acuerdo; el respaldo desagregado por estados alcanzó 75.9%.
La coordinadora del consejo asesor encargado de desarrollo regional destacó la amplitud del apoyo y llamó a trabajar conjuntamente para preservar los beneficios del tratado.
Las consultas identificaron como focos rojos las asimetrías en el mecanismo laboral, las medidas unilaterales y los aranceles aplicados bajo disposiciones como la Sección 232 y la 301, señalados por participantes como contrarios al espíritu del acuerdo.
El gobierno rechazó la idea de revisiones anuales del tratado, al advertir que introduciría incertidumbre estructural que podría debilitar la competitividad de la región frente a otras economías.
El informe destaca ventajas percibidas: certidumbre jurídica, funcionamiento de cadenas regionales de valor, atracción de inversión extranjera e inserción de México en una plataforma productiva compartida con Estados Unidos y Canadá.
A pesar del respaldo, los participantes coinciden en que la revisión debe enfocarse en mejorar la instrumentación del T-MEC sin modificar de manera sustantiva los capítulos vigentes.
Entre las alertas recurrentes figuran la competencia desleal y la triangulación comercial, aranceles y otras medidas restrictivas, así como la insuficiente homologación de normas y certificaciones.
También se registraron quejas sobre los altos costos de verificación para exportadores, especialmente mipymes, brechas en infraestructura energética y logística, saturación de cruces fronterizos e inseguridad en las cadenas logísticas.
En materia de reglas de origen, el diagnóstico pidió un equilibrio: frenar la triangulación y reforzar el contenido regional sin endurecer tanto los requisitos que encarezcan insumos y afecten cadenas ya consolidadas.
Las prioridades regionales difieren: el norte enfatiza competitividad, cruces eficientes y energía confiable; el Bajío, reglas de origen, proveeduría y electromovilidad; el centro, saturación logística, certificaciones y competencia desleal; y el sur-sureste, cerrar brechas de infraestructura, armonización sanitaria y acompañamiento institucional.
Las consultas internas han funcionado como fase preparatoria para la revisión y México iniciará en los próximos meses las negociaciones formales con Estados Unidos y Canadá.


