La suspensión de vuelos de British Airways a varios destinos de Oriente Medio tiene impacto directo sobre viajeros británicos y puede repercutir en la operativa del grupo IAG, del que forma parte Iberia. La medida altera conexiones y servicios habituales hacia la región.
La aerolínea comunicó que mantiene interrumpidos sus servicios a Dubái, Baréin, Doha, Amán y Tel Aviv hasta nuevo aviso, y que los enlaces con Abu Dhabi permanecerán cancelados por un periodo más prolongado. La decisión afecta a cientos de vuelos debido a la incertidumbre sobre la situación en la zona y la inestabilidad del espacio aéreo.
British Airways ha habilitado además un par de vuelos de repatriación desde Mascate con plazas limitadas y prevé pausar esa ruta por baja demanda una vez finalizada la operación. Anteriormente había operado otras salidas de repatriación desde el mismo aeropuerto.
Algunos análisis de la prensa avanzan que la paralización podría prolongarse semanas, lo que implicaría pérdidas millonarias para la compañía. Pese a la interrupción de rutas, el grupo IAG registró una subida en la bolsa de Londres, con sus acciones cerrando con un incremento notable.


