La presencia de personal militar en un acto de la presidenta durante la conmemoración del 8M ha generado críticas por su desalineación con las demandas de las mujeres en México, donde los problemas de violencia y desaparición siguen siendo una prioridad pública.
La columnista Denise Dresser cuestionó que el evento estuviera rodeado de militares en lugar de colectivos feministas, activistas o madres buscadoras, y lo presentó como un gesto alejado de las realidades que enfrentan las mujeres.
Dresser subrayó la distancia entre el discurso oficial y la situación cotidiana de muchas mujeres, que conviven con el temor ante desapariciones, feminicidios e investigaciones que, según denuncias, no avanzan.
La comentarista calificó la acción como un «lavado morado»: consignas y retórica feminista que, en su juicio, no abordan las causas estructurales del problema pese a la llegada de una mujer al poder.
Denise Dresser acusa lavado morado de Sheinbaum en Ciudad de México


