La convocatoria tiene impacto directo en Francia y en los mercados energéticos europeos, ya que se enmarca en la presidencia francesa del G7 y busca coordinar respuestas ante las repercusiones económicas del conflicto en Medio Oriente.
El presidente francés convocó a una reunión por videoconferencia de los líderes del G7 para analizar las consecuencias económicas de la guerra, con especial atención a la situación energética y a medidas para mitigar su impacto, según fuentes del Elíseo.
La sesión reunirá a las principales economías industrializadas para abordar la coordinación de respuestas ante el conflicto en la región, en lo que la presidencia francesa presenta como una prioridad del semestre.
Fuentes oficiales señalaron que será la primera discusión del G7 centrada específicamente en las repercusiones económicas de la guerra, en particular en los mercados energéticos y en posibles medidas para limitar sus efectos sobre las economías.
El Elíseo subrayó que la coordinación económica entre los países del G7 es clave para garantizar una respuesta «eficaz y útil» frente a la situación generada por el conflicto, que, según las fuentes citadas, se inició el 1 de marzo con ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos contra Irán.
La reunión sigue a otros encuentros celebrados entre ministros de Finanzas y ministros de Energía del G7 para tratar de coordinar medidas en el seno del grupo.
Los países del G7 aseguraron que están listos para actuar «de forma urgente, en el momento necesario y con todas las herramientas posibles» para estabilizar los precios del petróleo, según declaró el ministro francés de Economía.
El ministro señaló que la tensión actual está vinculada a las amenazas sobre el estrecho de Ormuz y afirmó que los países son conscientes de la necesidad de coordinar esfuerzos para estabilizar el mercado mientras se trabaja en la normalización del tráfico marítimo en la zona.
El presidente de Estados Unidos anunció que las fuerzas estadounidenses han destruido diez embarcaciones minadoras iraníes en el estrecho de Ormuz, en lo que describió como parte de una escalada de operaciones en la región. Antes de dar a conocer ese ataque, el mandatario advirtió sobre las consecuencias de convertir la zona en un espacio salpicado de minas y amenazó con una respuesta militar «en un nivel nunca antes visto».


