En Ciudad de México se alertó sobre el impacto local de la rápida adopción de la inteligencia artificial en la ciberseguridad, a partir de hallazgos del informe «Fault Lines in the AI Ecosystem» de TrendAI. Las autoridades y empresas locales enfrentan riesgos derivados de fallas en sistemas que ya están presentes en el entorno nacional.
El documento registró 2,130 vulnerabilidades vinculadas a la IA, un aumento del 34,6 % respecto al periodo anterior, que representan el 4,42 % del total de fallas de software detectadas a nivel global. Ese crecimiento sitúa a la IA como una fuente creciente de incidentes para infraestructuras y servicios digitales.
Los analistas advirtieron que, de mantenerse la tendencia, las fallas relacionadas con IA podrían alcanzar entre 2,800 y 3,600 casos en 2026, lo que la consolidaría como uno de los principales riesgos en el panorama de ciberseguridad. La previsión implica una mayor presión sobre áreas de defensa y respuesta ante incidentes.
El informe identificó varias «líneas de falla»: infraestructura expuesta, canales de datos inseguros, vulnerabilidades en modelos y brechas de gobernanza que los adversarios comienzan a explotar con más frecuencia. Estos puntos débiles afectan tanto a organizaciones públicas como privadas que integran herramientas de IA.
Especialistas señalaron que muchas entidades están incorporando soluciones de IA para aumentar productividad y competitividad, pero lo hacen sin una supervisión completa de los sistemas que emplean. El uso no autorizado de herramientas, conocido como «IA en la sombra», carece de controles de seguridad y eleva el riesgo de robo de datos y manipulación de modelos.
Además, el informe documenta cómo los atacantes recurren a la IA para automatizar el reconocimiento de vulnerabilidades, perfeccionar campañas de phishing y escalar operaciones de fraude digital, aumentando la velocidad y sofisticación de los ataques. «En el entorno actual, los atacantes utilizan la IA para mejorar la precisión y la escalabilidad», señaló un especialista del sector.
Entre los hallazgos más preocupantes está el aumento del 80,4 % en vulnerabilidades del ecosistema de modelos de lenguaje y el hecho de que más del 50 % de las fallas detectadas en IA están relacionadas con hardware especializado, como GPU y aceleradores. Ese tipo de infraestructura se ha vuelto un objetivo atractivo para acceder a grandes volúmenes de datos o comprometer sistemas empresariales.
Expertos locales y directivos de seguridad coincidieron en la necesidad de arquitecturas tecnológicas más seguras, talento especializado en ciberseguridad y estrategias proactivas de detección y respuesta. La adopción responsable de la IA, dijeron, exige políticas y controles que reduzcan las «líneas de falla» identificadas.
El crecimiento de estos riesgos impulsa además un debate internacional sobre la gobernanza de la IA y la protección de infraestructuras digitales, que se abordará en foros regionales como Digi Americas Alliance y la Cumbre de CISOs de Digi Americas LATAM. En esos espacios, autoridades y empresas discutirán cooperación y resiliencia frente a amenazas digitales más sofisticadas.


