Tapachula comenzó a recibir a migrantes cubanos deportados en vuelos directos desde Estados Unidos, que se suman a cientos de personas de otras nacionalidades varadas en la ciudad por el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses y la creciente presión sobre Cuba.
El subsecretario de Movilidad Humana de la Secretaría de la Frontera Sur, Eduardo Antonio Castillejos Argüello, informó que cerca de 12.000 personas fueron deportadas desde Estados Unidos y que actualmente se registran dos o tres vuelos semanales a Chiapas.
Castillejos señaló que existe una población numerosa de cubanos en Tapachula y en la frontera sur que requiere acceso a servicios básicos y, sobre todo, a empleo, y que muchas personas se encuentran en el comercio informal.
Desde la subsecretaría se están implementando acciones para atender esta situación, indicó la autoridad, sin detallar por completo las medidas ni los plazos de ejecución.
Uno de los deportados, Raúl Morales, relató que tras vivir décadas en Estados Unidos fue detenido y enviado a México, donde quedó separado de su familia y sin acceso a los recursos que recibía como jubilado.
Otro migrante deportado directamente desde un vuelo estadounidense fue identificado como Jonas García, quien fue detenido por manejar sin licencia, según informaron las autoridades.
Varios deportados denunciaron dificultades para cobrar remesas y acceder a documentación; la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (COMAR) advierte plazos que pueden llegar a los 90 días para trámites, lo que complica la subsistencia de quienes llegan sin pasaporte.
El director del Centro de Dignificación Humana de Tapachula, Luis Rey García Villagrán, criticó la falta de responsabilidad institucional y denunció traslados opacos de migrantes por carretera y aire, mientras estimó que alrededor de 60.000 personas, principalmente haitianos y cubanos, permanecen varadas en la zona.
Organizaciones y autoridades coinciden en que México está dejando de ser únicamente país de tránsito y se ha convertido también en destino para flujos migratorios, como consecuencia del endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos.


