En Morelia, Michoacán, se presenta como una propuesta del cine de suspenso mexicano la película Psicópata: El asesino de conejo blanco, que pone énfasis en la investigación criminal y en la reflexión sobre el origen de la violencia.
La cinta, dirigida por J. Xavier Velasco y escrita por Fernando Barreda, cuenta con las actuaciones de Adriana Llabrés, Hoze Meléndez y Andrés Almeida, y está programada para estrenarse en salas del país.
La trama sigue a Nora Sierra, una agente de psicología criminal con trastorno de identidad disociativo, que debe enfrentar un caso complejo cuando un asesino en serie comienza a aterrorizar la ciudad dejando figuras de origami con forma de conejo junto a sus víctimas.
Acompañada por el investigador Eder Ballesteros, la protagonista se introduce en una investigación marcada por el suspenso y el horror psicológico, que explora los conflictos internos de quienes intentan capturar al criminal.
El equipo creativo señala que la película busca distinguirse dentro del género al centrar la narrativa en la complejidad emocional y psicológica de los personajes, privilegiando el drama humano sobre la acción pura.
Según el guionista, el proyecto surgió del interés por indagar en los mecanismos psicológicos de la violencia; el guion se construyó tras tres años de investigación que incluyeron consultas con terapeutas, revisión de textos de psicopatología y análisis de representaciones cinematográficas de trastornos mentales.
La protagonista, interpretada por Adriana Llabrés, describió el papel como uno de los mayores retos de su carrera, que requirió investigación para evitar una representación sensacionalista y trabajo actoral para reflejar distintas identidades, además de entrenamiento físico y en manejo de armas y combate.
Hoze Meléndez, quien da vida al antagonista Ariel Hoffman, realizó un trabajo de preparación física y psicológica de varios meses y afirma que su intención fue comprender la violencia del personaje sin justificarla.
Andrés Almeida interpreta a Eder Ballesteros, un investigador con insuficiencia renal avanzada; el actor realizó una búsqueda profunda sobre la enfermedad para representar sus efectos físicos y emocionales y construir a un personaje marcado por la resiliencia.
La producción enfrentó imprevistos: poco antes del rodaje el guionista y productor fue donante en un trasplante de riñón a su esposa, lo que motivó que la dirección quedara a cargo de Velasco con apenas dos semanas antes de iniciar filmaciones; el equipo continuó para evitar pérdidas significativas del presupuesto.
En lo visual, la película apuesta por una estética oscura y opresiva; el director de fotografía trabajó con contrastes de luz y sombra y el diseño de producción incorporó muñecas intervenidas, dibujos perturbadores, origamis y referencias a Alicia en el País de las Maravillas. El rodaje incluyó persecuciones, efectos especiales, uso de fogueo y maquillaje prostético para lograr detalles forenses realistas.
El elenco espera provocar en el público reacciones como incomodidad, ansiedad, empatía y repulsión, mientras que el equipo creativo busca que la experiencia concluya con una sensación de alivio y justicia.


