Dos petroleros fueron atacados en aguas territoriales iraquíes, provocando la muerte de una persona y la suspensión de las operaciones en las terminales petroleras del país, un hecho que las autoridades calificaron como una violación de la soberanía nacional.
Las autoridades informaron que 37 tripulantes fueron rescatados y que los equipos de búsqueda y socorro continúan trabajando en la zona. Se desplegaron seis embarcaciones para asistir a las tripulaciones afectadas.
El responsable de la Célula de Seguridad describió el incidente como un «acto de sabotaje» y advirtió que el país se reserva el derecho a emprender acciones para garantizar que Irak no se vea arrastrado al conflicto.
El director de la Compañía General de Puertos anunció la suspensión total de las operaciones en las terminales petroleras, mientras que los puertos comerciales siguen funcionando con normalidad.
Uno de los buques transportaba productos petrolíferos suministrados por la organización estatal y se encontraba en una zona de transferencia entre barcos (STS) en el momento del ataque; otro de los petroleros navegaba bajo bandera de Malta.
Las autoridades señalaron que una explosión afectó a uno de los buques, si bien aún se investiga si se trató de un impacto directo o de un artefacto explosivo transportado por una embarcación suicida.
Remolcadores especializados en extinción de incendios procedentes del puerto petrolero de Basora fueron enviados para sofocar las llamas en ambos barcos, que se encontraban a unos 56 kilómetros de la costa iraquí.
El incidente se produce en un momento de fuerte escalada militar en la región, con enfrentamientos entre Israel e Irán y ataques vinculados a sus aliados, lo que ha incrementado la tensión en las rutas energéticas del golfo Pérsico.


