En Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó que su país seguirá atacando a Irán en el marco de la ofensiva conjunta con Estados Unidos, y aseguró que las acciones ya emprendidas han debilitado al régimen persa. Sus declaraciones, ofrecidas en su primera rueda de prensa desde el inicio de la operación, subrayan la continuidad de la campaña militar y su impacto en la seguridad nacional.
Netanyahu sostuvo que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, «no puede mostrar el rostro en público», y afirmó que han «eliminado al viejo tirano», en referencias que atribuyó al efecto de los ataques. El primer ministro calificó estos días como «históricos» y declaró que la operación continuará hasta cumplir los objetivos planteados.
El mandatario indicó que, aunque el régimen de los ayatolás no cayera por las ofensivas israelíes y estadounidenses, quedaría «mucho más débil» y dejaría de suponer la misma amenaza. También dirigió un mensaje a los civiles iraníes, a quienes dijo ofrecer apoyo y animó a aprovechar una oportunidad para buscar un nuevo camino hacia la libertad.
En su intervención advirtió al gobierno libanés sobre el riesgo de permitir la actuación del grupo chií Hezbolá en su territorio, y señaló que Israel actuará para desmantelar al grupo si el Líbano no colabora en ese proceso. Según Netanyahu, a Hezbolá ya se le ha «impuesto un precio muy alto» y el Estado libanés debería preceder en la gestión del conflicto.
Las declaraciones se produjeron tras una noche en la que el grupo armado chií disparó unos 200 misiles contra territorio israelí, episodio que generó críticas por la falta de avisos preventivos a la población. La ausencia de advertencias fue motivo de recriminaciones públicas y llevó a que el jefe del Estado Mayor israelí ofreciera una disculpa.
Esta madrugada, un ataque israelí contra una zona de playa en Beirut, con alta presencia de desplazados, dejó al menos 12 muertos, según reportes. El hecho fue el más letal en la capital libanesa desde el inicio de la ofensiva aérea israelí y coincidió con intensos bombardeos en el suburbio de Dahye.
Las operaciones aéreas en Líbano han causado ya centenares de víctimas y desplazamientos masivos; las cifras comunicadas por distintos actores suman al menos 634 muertos, 1.586 heridos y más de 800.000 desplazados en el país. El número de víctimas en Irán no ha sido actualizado por las autoridades desde el balance anterior, que indicaba alrededor de 1.230 fallecidos en el contexto del conflicto con Estados Unidos e Israel.
Las tensiones regionales, los ataques transfronterizos y la escalada de represalias mantienen la situación volátil, con impacto humanitario significativo en áreas civiles de Líbano e Irán y preocupaciones crecientes sobre la estabilidad en la región.


