En la región de Kyiv, un ataque combinado con misiles y drones dejó al menos cuatro personas muertas y unas 15 heridas, según informó la administración regional. Las autoridades señalaron que la ofensiva afectó a zonas residenciales y servicios esenciales de la capital.
Tres de los heridos están en estado crítico y dos de ellos han sido sometidos a cirugía, indicó el jefe de la administración regional. El ataque alcanzó cuatro distritos y provocó daños en edificios residenciales, instituciones educativas, empresas e infraestructura crítica.
El presidente ucraniano aseguró que el objetivo principal de los ataques fue la infraestructura energética de la región y afirmó que se lanzaron cientos de drones y decenas de misiles de distintos tipos. Las cifras exactas sobre el material empleado fueron proporcionadas por las autoridades ucranianas.
El Ministerio de Defensa ruso comunicó que sus acciones nocturnas se centraron en instalaciones energéticas e industriales vinculadas a las fuerzas armadas ucranianas, así como en aeródromos militares. Ambas partes difundieron versiones contrapuestas sobre los objetivos y los daños causados.
Los ataques se produjeron después de la postergación de conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania anunciada por Estados Unidos, un gesto atribuido en parte a la escalada en Medio Oriente. Ese contexto regional ha sido esgrimido por varios actores como factor que influye en la dinámica del conflicto.
Analistas y observadores han puesto de relieve la respuesta principalmente verbal de Rusia a los ataques contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel, señalando que la falta de acciones militares para apoyar al aliado ha mostrado límites en su capacidad de influencia. Esa evaluación se relaciona con recientes cambios en la política exterior y acciones internacionales.
El Kremlin, no obstante, podría obtener beneficios económicos de la inestabilidad internacional, especialmente por el aumento de los precios energéticos, según analistas citados por medios. También se menciona la posibilidad de que la atención sobre Medio Oriente desvíe recursos y desgaste los arsenales occidentales.
El presidente ucraniano instó a los socios occidentales a prestar plena atención a la necesidad de aumentar la producción de misiles de defensa aérea, en especial de aquellos capaces de contrarrestar amenazas balísticas. Subrayó la urgencia de desarrollar sistemas adicionales para proteger vidas y ciudades.
Ucrania está a la espera de la aprobación estadounidense para un acuerdo de producción de drones propuesto el año anterior, mientras varios países aceleran la modernización de sus defensas aéreas ante las carencias expuestas por la reciente guerra en Medio Oriente. El reforzamiento industrial y logístico figura entre las prioridades de Kyiv.
El presidente criticó asimismo una exención temporal de sanciones estadounidenses sobre el petróleo ruso, advirtiendo que podría proporcionar recursos significativos a Moscú y no contribuiría al fin de la invasión. Esa postura forma parte del reclamo ucraniano sobre la presión económica contra Rusia.
Por su parte, las autoridades rusas informaron que drones ucranianos alcanzaron una refinería y un puerto en la región de Krasnodar, donde se reportaron heridos y daños en infraestructura portuaria. También se indicó que la caída de escombros provocó un incendio en la refinería Afipsky, sin que se confirmaran víctimas en ese siniestro.
En el frente terrestre, ambos bandos reportaron avances dispares: Ucrania afirmó haber retrocedido a fuerzas rusas en algunos puntos de la línea de combate, mientras que el Kremlin sostuvo que su operación en el país vecino continúa progresando. Las versiones sobre el balance del terreno permanecen contradictorias.


