La intervención militar de Estados Unidos en Irán ha tenido un impacto directo en el precio de la gasolina y podría influir en la percepción de los votantes en las elecciones de medio mandato en el país.
La orden del presidente de atacar objetivos en Irán ha elevado las tensiones políticas internas y afectado su popularidad, en un momento en que el coste de la energía se convierte en un tema central para los electores.
La renovación de la Cámara de Representantes y parte del Senado en noviembre pone en juego el control del Congreso, una pérdida que dejaría en una posición política más vulnerable al mandatario y podría reabrir la posibilidad de un juicio político.
La decisión ha recibido críticas desde el entorno pro gubernamental por entenderse como una ruptura de la promesa de evitar guerras exteriores, y algunos legisladores republicanos cuestionan el momento elegido para la acción militar.
El Pentágono informó al Congreso que los primeros días de las operaciones tuvieron un coste superior a 11.300 millones de dólares, según comunicados oficiales.
Cálculos difundidos por medios estadounidenses sitúan un posible gasto adicional entre 40.000 y 95.000 millones de dólares si la campaña se prolongara un par de meses, dependiendo del uso de fuerzas terrestres y del ritmo de reposición de municiones.
El cierre o la perturbación del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, aumenta la inestabilidad en los precios energéticos, eleva la volatilidad de los mercados y provoca presiones inflacionarias.
La Asociación Estadounidense del Automóvil registró un precio medio nacional de la gasolina en torno a 3,68 dólares por galón, lo que supone un aumento relevante desde el inicio del conflicto, mientras que el precio del petróleo a nivel global ha experimentado fuertes subidas en el mismo período.
Antes de la intervención, la economía estadounidense mostraba señales de debilitamiento, con menor creación de empleo y un crecimiento por debajo de lo esperado, efectos atribuidos en parte al cierre del gobierno y a las medidas arancelarias.
Recientemente se registraron pérdidas netas de empleo que han alimentado las preocupaciones de los economistas y reforzado el debate público sobre el coste de la vida y la capacidad de compra de los hogares.
Ese debate ha influido ya en comicios locales recientes y preocupa a muchos republicanos que temen una dinámica electoral favorable a los demócratas si el encarecimiento de la energía persiste.
Expertos en economía advierten que la escalada en Irán tendrá efectos negativos en la economía estadounidense y que los ciudadanos percibirán esas consecuencias en su gasto cotidiano.
Con el precio de la gasolina impactando en la vida diaria y sin horizonte claro para el fin de la operación militar, la intervención se percibe como un riesgo político para el presidente y su partido de cara a las elecciones de medio mandato.


