La muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, en un bombardeo en Teherán tiene repercusiones directas en la seguridad y la política regionales y puede afectar las dinámicas diplomáticas y de seguridad externas. El hecho concentra la atención internacional por el papel preeminente que Lariyani desempeñaba en el aparato de poder iraní.
La propia cuenta de X atribuida a Lariyani confirmó su fallecimiento «como mártir», y la información fue posteriormente reafirmada por la oficina de información del gobierno iraní. Israel anunció haber alcanzado a Lariyani en un ataque nocturno en la capital, según comunicados difundidos tras el incidente.
Fuentes oficiales citadas por la agencia Mizan indicaron que, además de Lariyani, murieron en el ataque su hijo, uno de sus adjuntos y varios guardaespaldas. El Consejo que confirmó las bajas dio cuenta de las víctimas sin ofrecer más detalles sobre las circunstancias exactas del bombardeo.
Nacido en Irak en 1958, Lariyani era considerado una de las figuras políticas más influyentes dentro del régimen iraní y, según la prensa regional, una mano derecha del líder supremo Alí Jameneí. A lo largo de su carrera fue presidente del Parlamento durante más de una década y ejerció como comandante de la Guardia Revolucionaria, cargos que le otorgaron un amplio peso político.
Contaba asimismo con formación académica: un máster en Filosofía por la Universidad de Teherán y una licenciatura en Matemáticas e Informática por la Universidad As Sharif. Su última aparición pública registrada tuvo lugar en una marcha en Teherán en la que participaron responsables y miles de personas para rechazar las amenazas contra Irán.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la eliminación de Lariyani y vinculó el ataque a las operaciones contra quienes, según Israel, planifican acciones hostiles contra su país. Las declaraciones oficiales reflejan una escalada retórica que podría influir en la respuesta regional y en la evolución de la crisis.


