El mercado de vehículos eléctricos (VE) en México muestra crecimiento sostenido: en 2025 se vendieron 104,565 unidades y, hasta la fecha de 2026, se han registrado 25,003 nuevas matriculaciones. Ese dinamismo plantea preguntas sobre el costo operativo relativo frente a vehículos de combustión interna (VCI).
Metodología y supuestos: se usa un precio promedio de la electricidad de 2.65 pesos por kWh (rango citado 1.8–3.5 pesos según tarifa). Los cálculos no incluyen pérdidas adicionales por carga rápida ni variaciones regionales de tarifa.
Ejemplo 1 — BYD Dolphin Mini Plus
– Batería: 38.8 kWh. Autonomía promedio: 330 km.
– Costo por carga completa (38.8 kWh × 2.65 pesos/kWh): 102.82 pesos.
– Costo operativo aproximado por km: 102.82 / 330 ≈ 0.31 pesos/km.
Comparación con un vehículo similar a gasolina:
– Tanque: 41 litros; consumo equivalente 492 km por tanque.
– Costo por llenado (41 L × 24 pesos/L): 984 pesos.
– Costo operativo por km: 984 / 492 = 2.00 pesos/km.
Para recorrer los mismos 492 km con el Dolphin se requerirían ≈1.49 cargas, con un costo estimado ≈153.4 pesos (si se prorratea la carga). Incluso con dos recargas completas el costo sería ≈205.6 pesos, todavía sustancialmente menor que llenar el tanque de gasolina.
Ejemplo 2 — Cadillac IQL vs Escalade ESV
– Cadillac IQL (eléctrica): batería 205 kWh, autonomía ≈700 km. Costo por carga (205 × 2.65): ≈543.25 pesos. Costo por km ≈0.78 pesos/km.
– Escalade ESV (gasolina): tanque 107 L, autonomía ≈770 km. Costo por llenado (107 × 28.5): ≈3,049.50 pesos. Costo por km ≈3.96 pesos/km.
Conclusión numérica: en ambos pares se observa una ventaja operativa por km a favor de la versión eléctrica, manteniendo autonomías comparables en algunos casos.
Utilidad e impacto técnico
– Ahorro operativo: menor costo por km reduce el costo total de propiedad a mediano/largo plazo, incentivando la adopción del VE para usuarios con recorrido constante.
– Implicaciones de infraestructura: la expansión de VE aumentará la demanda eléctrica en horarios residenciales y en corredores de carga rápida; se requieren inversiones en capacidad, gestión de cargas y más puntos de carga pública.
– Variabilidad y límites: el costo real depende de la tarifa eléctrica (subsidios o DAC), pérdidas de carga (10–15% en conversiones y gestión térmica), tipos de cargador (domiciliario vs. público/rápido) y la mezcla energética para evaluar emisiones asociadas.
– Planificación energética y regulación: políticas de tarifas horarias, incentivos para cargas nocturnas y estándares para estaciones de carga pueden optimizar el beneficio económico y la estabilidad de la red.
Resumen práctico
Para un consumidor con cargador doméstico y tarifa promedio, recargar un VE representa un costo por kilómetro significativamente menor frente a vehículos a gasolina con autonomías comparables. La decisión de adopción depende además de factores como disponibilidad de carga, perfil de uso, precio inicial del vehículo y políticas públicas que afecten tarifas y despliegue de infraestructura.


