Rolando Daza
Apunte:
En los momentos actuales, las guerras de Rusia vs Ucrania, de Estados Unidos e Israel vs Irán y Líbano, son amenazas que afectan el orden y paz del mundo, ubicando en una menor preocupación al terrorismo, la producción alimentaria para la población y la disrupción de la tecnología en las actividades de las personas; en el país se vive una fuerte confrontación ideológica y de intereses por el poder, dejando fuera la economía, la salud y la educación del “pueblo sabio” utilizando a éste, como un instrumento para ubicar esta lucha. Si las personas se sienten inquietas por la situación, esto es debido a que no se puede procesar todo.
El PIB progresa poco, sin generar mayor bienestar ni productividad. En el 2010, México contaba con 110 millones de habitantes y para el primer semestre del 2026 se pronostica 134 millones de personas; en ese periodo la población mexicana creció 19%, casi 10 veces más que el PIB, de acuerdo a datos del INEGI y del CONAPO.
México atraviesa por un “estancamiento económico”, una situación que padece el país por mantener un bajo desempeño económico, por el debilitamiento de la inversión fija, baja productividad, alta informalidad y debilitamiento de las instituciones.
Agreguemos a esta situación del país, la posible falta de holgura para absorber un shock externo prolongado. Se importa desde Estados Unidos el 75% del gas natural que se consume, volviendo cualquier variación energética un efecto directo a la producción eléctrica y a diversos sectores industriales. Si se afectara la economía estadounidense, el daño llegaría a las exportaciones manufactureras, la inversión y el empleo formal relacionado al sector externo.
Analistas señalan que la situación que se presenta en el país, y la falta de un estado de derecho, están frenando las inversiones y el PIB per cápita nacional. Informes del Banco Mundial indican que, en 2014, el PIB per cápita mexicano, es decir el valor de la producción dividida por el total de sus habitantes, era de $11,391 dólares, y para 2024 llegó a $14,185.
Los expertos señalan que, en contraste con una recesión, el estancamiento es estructural, pues el país no logra activar nuevos sectores económicos que sustituyan a los que se agotaron.
Un reporte de Monex señala que, “En macroeconomía se interpreta como un equilibrio de bajo crecimiento donde la productividad avanza poco, la inversión es insuficiente y el capital humano no se traduce en mayor valor agregado. Esto suele reflejar problemas más profundos: mercados laborales segmentados, baja competencia, instituciones débiles, incertidumbre jurídica y una limitada capacidad de innovación”.
Para la economía mexicana, que depende de la estabilidad externa para crecer, sería conveniente tomar medidas que miren el conflicto en Medio Oriente no como un asunto geopolítico distante, sino como una variable económica de primer orden.



