El creciente uso de pagos electrónicos en México enfrenta un nuevo desafío: el aumento del fraude relacionado con códigos QR falsos. Esta modalidad se presenta como una amenaza seria para la confianza en los medios digitales, lo que podría ralentizar la bancarización en el país.
El especialista financiero Manuel Herrejón Suárez destacó que la popularidad de los códigos QR, utilizados en comercios y servicios, ha generado un riesgo financiero significativo. La comodidad del usuario se convierte en una vulnerabilidad, ya que los fraudes aprovechan hábitos masivos sin necesidad de intrusiones complejas.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) advierte que los fraudes pueden incluir la sustitución de códigos legítimos por falsos, redirección a sitios maliciosos o alteración de cobros en puntos de venta. Esto ocurre cuando un usuario escanea un código que parece legítimo pero lo lleva a una página que solicita información bancaria.
A medida que México avanza hacia una economía más digital, la implementación de herramientas como CoDi y DiMo, que facilitan transacciones sin efectivo, se vuelve más relevante. Sin embargo, Herrejón subraya que este progreso debe ir acompañado de educación para prevenir el fraude.
El Banco de México también está trabajando en regular estas herramientas, mientras que figuras como la presidenta Claudia Sheinbaum promueven la aceleración de los pagos digitales. La seguridad en el entorno digital depende tanto de las instituciones como de los usuarios, quienes deben estar alerta antes de realizar transacciones.
La Condusef aconseja revisar visualmente los códigos QR, verificar la fuente y monitorear cuentas. La confianza en los pagos digitales, según Herrejón, es esencial para evitar que el temor al fraude lleve a las personas a volver al uso del efectivo, lo que podría encarecer las transacciones.



