Países de todo el mundo se preparan para recibir a los 140 pasajeros y tripulantes de un crucero afectado por hantavirus que se dirige a las Islas Canarias, específicamente a la isla de Tenerife. La embarcación llegará en las primeras horas del próximo domingo, tras un brote que ha dejado al menos tres muertos y varios contagiados.
El hantavirus se propaga principalmente a través de la inhalación de excrementos de roedores contaminados, con síntomas que pueden aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición. La Organización Mundial de la Salud indica que el riesgo general para la población es bajo, aunque reconoce la posibilidad de contagio entre personas en casos raros relacionados con el virus de los Andes, vinculado al brote en el crucero.
Autoridades españolas se preparan para evacuar a los pasajeros en Tenerife, utilizando pequeñas embarcaciones para transportarlos a autobuses, pero solo cuando estén listos los vuelos de repatriación. Estados Unidos ha acordado enviar un avión a las Islas Canarias para recoger a sus ciudadanos, mientras que otros países aún no han difundido sus planes de evacuación.
Investigadores argentinos están indagando sobre el origen del brote, apuntando a una pareja neerlandesa que podría haber contraído el virus en un viaje previo a su embarque en el crucero. Las autoridades de la ciudad más austral de Argentina, Ushuaia, planean investigar más a fondo, aunque no han proporcionado explicaciones sobre la demora en su respuesta.
El crucero, el MV Hondius, zarpó con 114 pasajeros y un número indeterminado de tripulantes. Durante su recorrido, hizo escalas donde desembarcaron decenas de pasajeros, incluida una mujer neerlandesa cuyo esposo falleció a bordo. Autoridades de salud de Sudáfrica y los Países Bajos están rastreando a personas que pudieron haber tenido contacto con ella.
Las cifras y nacionalidades de pasajeros que desembarcaron en las escalas han generado discrepancias, lo que ha llevado a la empresa operadora a actualizar la información. Mientras tanto, algunos pasajeros que volaron a otros destinos continúan recibiendo atención de las autoridades de salud para evitar un posible daño por el virus.





