La decisión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de adelantar el fin del ciclo escolar en Guanajuato al 5 de junio ha generado descontento entre padres de familia. Muchos consideran que el argumento de la ola de calor y el Mundial de Fútbol es un «pretexto» inaceptable. En su opinión, el estado no es sede del torneo y sugieren que se deberían acondicionar las aulas en lugar de cerrar las escuelas.
La alcaldesa de Guanajuato capital, Samantha Smith, criticó la medida como una «ocurrencia» que perjudica especialmente a las madres trabajadoras y afecta la salud emocional de los niños. Padres en ciudades como León y Celaya han expresado su preocupación por el rezago educativo que podría resultar de perder un mes y medio de clases, así como la complicación que esto representa en la organización de graduaciones.
Por el contrario, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Guanajuato ha respaldado el ajuste, argumentando que podría facilitar el control sobre la disciplina de los estudiantes. Sin embargo, muchos padres sostienen que dejar a los niños casi tres meses sin clases prioriza intereses comerciales sobre la educación.
Algunos padres de familia manifestaron su desacuerdo con la decisión. Por ejemplo, en la Escuela Primaria Eufrasia Pantoja, padres argumentaron que el Mundial no debería influir en el calendario escolar y que las aulas necesitan estar acondicionadas para altas temperaturas. Destacaron que la medida podría entorpecer el aprendizaje y afectar el rendimiento académico, añadiendo que muchos estudiantes ya lidiaron con la interrupción educativa durante la pandemia.
La delegación en Guanajuato de la Unión Nacional de Padres de Familia calificó el adelanto como «irresponsable» y advirtió que buscará mecanismos legales para revertir esta decisión. Según su delegado estatal, se requerirá una reconsideración seria para no comprometer la calidad educativa de los estudiantes.
La situación ha llevado a un aumento del descontento entre los padres sobre la falta de consulta previa y la poca consideración de las dificultades que enfrentarán al tener un periodo vacacional tan extenso. Muchos expresaron que tendrán que encontrar alternativas para el cuidado de sus hijos durante este tiempo, lo que complica aún más la organización familiar. En resumen, el rechazo a esta medida se ha generalizado en Guanajuato, donde el impacto educativo y familiar es motivo de preocupación y discusiones.



