Activistas de comunidades indígenas y organizaciones civiles han exigido a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el cumplimiento de su promesa de campaña de prohibir el fracking. Esta demanda surge en el contexto de la discusión que impulsa su gobierno sobre un posible «fracking sustentable».
Durante una manifestación en la Ciudad de México, representantes de comunidades de Veracruz, la Huasteca Potosina y otras regiones del norte del país advirtieron que esta técnica de extracción de hidrocarburos ha causado contaminación, enfermedades y daños al agua y al territorio. “Ni en México ni en ninguna parte del mundo existe un ‘fracking sustentable’”, declaró Alejandra Jiménez, integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking.
Los activistas exigieron que el comité científico que evalúa esta técnica visite las comunidades afectadas para observar los daños atribuidos a la hidrofracturación. El reclamo se produce tras las declaraciones del gobierno de Sheinbaum sobre la posible implementación de un «fracking sustentable».
Hermelinda Vázquez, representante de comunidades de la Huasteca Potosina, criticó a la presidenta por abrir el debate sobre una práctica que prometió prohibir durante su campaña. “Hoy hasta siento vergüenza porque ahora nos quiere destruir con esta práctica”, expresó.
Los manifestantes definieron la fractura hidráulica como “una tecnología de muerte” que afecta el agua y el tejido social de las comunidades. Jiménez instó a los miembros del comité a experimentar las condiciones de vida en las zonas impactadas por la actividad hidrocarburera.
Desde Papantla, Veracruz, Romualdo García denunció el daño ambiental y los problemas de salud en una región con aproximadamente 2,500 pozos petroleros. “Lo que nos dijeron que era progreso para nosotros es una destrucción masiva”, afirmó.
Las organizaciones también alertaron sobre el impacto del fracking en el norte del país, especialmente en estados con estrés hídrico como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Leslie Sánchez, de los colectivos Coahuila Sin Fracking y Noreste Sin Fracking, advirtió que la técnica podría agravar la escasez de agua, ya que cada pozo puede requerir entre ocho y 80 millones de litros.
La protesta incluyó música tradicional y fandango, simbolizando una forma de resistencia comunitaria. La alianza, que agrupa a más de 40 organizaciones, convocó a una jornada nacional de resistencia contra el fracking a partir del próximo 5 de junio.





