La transición hacia estaciones de gasolina con autoservicio se proyecta como una tendencia creciente en México en los próximos cuatro años, impulsada por la necesidad de los empresarios gasolineros de reducir costos en un contexto de precios elevados para los combustibles.
El pacto voluntario establecido con el gobierno limita los precios al público: la gasolina Magna tiene un tope de 24 pesos y el diésel se sitúa en 27 pesos. Esta regulación ha incentivado a los gasolineros a automatizar procesos y optimizar los gastos operativos para mantener sus márgenes de ganancia.
Los analistas del sector estiman que, para 2030, se alcanzará un total de más de 4,000 gasolineras que adoptarán el modelo de autoservicio, lo que implica que aproximadamente una de cada tres estaciones de servicio en el país cambiará su forma de operación actual.
En la actualidad, cerca de 500 gasolineras ya implementan alguna modalidad de autocobro, lo que representa aproximadamente el 5% del total de estaciones en operación a nivel nacional.
Aldo Vargas, director de la empresa tecnológica Kernotek, señala que la adopción de este sistema se lleva a cabo a través de bombas de autoservicio completas, aplicaciones híbridas y opciones de pago directo en las tiendas de conveniencia adyacentes.
La región norte del país muestra un creciente interés por esta tecnología, impulsada por su proximidad a la frontera con Estados Unidos, donde los ciudadanos están familiarizados con el mecanismo. En contraste, las zonas del sur y algunas carreteras continuarán con el modelo tradicional de atención personalizada debido a las costumbres locales.
Adicionalmente, las nuevas generaciones de consumidores en las grandes ciudades están fomentando la aceptación de estos servicios digitales. La demanda se asemeja a la que se observa en cajas de autocobro en supermercados y restaurantes, donde se prioriza la rapidez en las transacciones y la facilidad de uso de sistemas electrónicos de pago.







