La Ciudad de México se alista para recibir la inauguración de la Copa del Mundo de fútbol, marcando su tercera vez como sede del evento. Sin embargo, este acontecimiento se desarrolla en medio de un grave problema de tránsito vehicular que afecta a millones de residentes.
La metrópoli ha sido clasificada como la más congestionada del mundo, lo que repercute en tiempos de traslado prolongados y en la pérdida de cientos de horas anualmente para sus habitantes. A medida que se aproxima el torneo, la situación se complica debido a bloqueos, manifestaciones, obras públicas y las consecuencias de las lluvias.
Con la magnitud del evento en el horizonte, la capacidad de los citadinos para llegar a tiempo a los estadios, áreas de convivencia o incluso a sus hogares se verá sometida a una dura prueba.








