Rolando Daza
Apunte:
En los últimos años, la política del país se ha orientado a las decisiones y relaciones de poder que se utilizan para gobernar e imponer una ideología. La política se ha impuesto sobre los temas de economía, salud, educación, seguridad; la política debería de ser considerada en las decisiones cotidianas como el crecimiento de la economía, el costo del transporte, la calidad de los servicios, el acceso a la salud, las leyes laborales, aspectos de seguridad, el campo, el agua, la gobernabilidad y no limitarse tan solo a los partidos políticos o las elecciones y mantenerse en el poder.
No hay acciones efectivas y productivas para intentar mejorar la economía, si observamos el PIB del primer trimestre, se presenta una contracción de 0.8% respecto al trimestre anterior. El dato del INEGI sustenta lo que expertos vienen señalando, la economía mexicana está virtualmente estancada.
¿Qué aspectos están afectando la situación del país? Las tensiones comerciales y se seguridad (los narcopolíticos) con Estados Unidos pesan sobre las inversiones. Y continuarán pesando seriamente.
Un aspecto a considerar, es el Indicador de Consumo de BBVA, que reporta una contracción anual promedio de 2%, casi diez puntos porcentuales por debajo de lo registrado un año atrás. Las familias mexicanas, presionados por una inflación de 4.45% en abril, están cerrando el bolsillo.
Consideran que la Copa Mundial dará un impulso transitorio al consumo y a los servicios en el segundo trimestre. Es probable. Pero tendrá un efecto temporal. Hacia el tercer trimestre, la demanda interna podría retomar su lento dinamismo.
Otro aspecto, la inversión está paralizada. Las calificadoras S&P y Fitch asignaron la perspectiva soberana de “estable” a “negativa”. Advierten que Pemex pone en riesgo el grado de inversión del país. Un aspecto que los empresarios nacionales e internaciones observan seriamente.
En los últimos años, los empresarios están en disposición de invertir, aunque las condiciones del entorno no son las mejores. Existen personas que cuestionan las reglas de juego. Las voces deben ser escuchadas y atendidas.
Se observa un desaliento en los reclamos de ambas partes. Los empresarios quieren invertir y el gobierno quiere que lo hagan. Hay empresas que buscan el “cómo sí”, y no el “cómo no”. El gobierno tendrá que decidir si reconoce el problema o insiste en que vamos bien.










