Los presidentes de México y Brasil, Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva, se manifestaron en contra de injerencias extranjeras en sus políticas internas. Este pronunciamiento surge en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos, al que acusan de interferir en sus asuntos.
Ambos líderes enfatizaron la importancia del multilateralismo y el respeto al derecho internacional durante una videoconferencia de 40 minutos. Expresaron su preocupación por la situación humanitaria en Cuba y acordaron impulsar la VI Reunión de la Comisión Binacional México-Brasil.
Las críticas hacia las injerencias externas coincidieron con un comunicado del gobierno brasileño, que rechazó la propuesta de Estados Unidos de imponer aranceles adicionales a productos brasileños. Esta medida fue considerada como un intento de interferir en asuntos internos de Brasil.
La propuesta de sanciones se originó tras una investigación estadounidense sobre cuestiones laborales y comerciales en Brasil. La administración brasileña sugirió que la investigación tiene vínculos con intereses políticos internos, apuntando a fuerzas opositoras.
Por su parte, Sheinbaum también denunció intentos de injerencia relacionados con la acusación de un gobernador del estado de Sinaloa, lo que generó un conflicto con la fiscalía de Nueva York. La presidenta mexicana afirmó que cualquier intervención en la justicia de su país no debe ser aceptada como cooperación, sino como injerencia.








