Miles de aficionados con camisetas verdes se congregaron desde el mediodía en el Centro Histórico de la Ciudad de México, con la intención de disfrutar del Fan Fest del Zócalo durante el partido entre México y Corea del Sur. Este evento se convirtió en una oportunidad para que los asistentes se alejaran momentáneamente de sus preocupaciones cotidianas.
Una de las asistentes, Kenia, llegó desde Sonora y comentó que el ambiente era más sombrío de lo que esperaba, señalando que las manifestaciones en curso reflejan un descontento generalizado en el país. A pesar de esto, muchos disfrutaban de la presencia de botargas y grupos de danzantes prehispánicos que ofrecían un toque cultural al evento.
Victoria Ponce, proveniente de Guanajuato, enfatizó la importancia de reconocer las raíces y la cultura mexicana, mientras que otros, como Carlos Barajas, expresaron su deseo de que lo positivo prevalezca en el ámbito deportivo. La jefatura de gobierno restringió el acceso a 50,000 personas para garantizar la seguridad del evento.
A pesar de la amenaza de lluvia, los aficionados se mantuvieron enérgicos y expectantes al inicio del partido programado para las 7:00 p.m. Los asistentes disfrutaron del ingreso de los jugadores al estadio de Guadalajara, expresando su apoyo a través del canto de los himnos, aunque su ánimo se tornó tenso a medida que avanzaba el encuentro.
El primer tiempo finalizó sin goles, aumentando la ansiedad en la multitud, que tuvo que lidiar con la tormenta que comenzó a arremeter. En el segundo tiempo, un error del portero surcoreano permitió que Luis Romo anotara el primer gol para México, desatando la celebración entre los presentes.
Aunque Corea del Sur intentó empatar, la destacada actuación del portero mexicano, Raúl Rangel, mantuvo la ventaja. A medida que el partido se acercaba a su fin, los aficionados manifestaron su desaprobación hacia decisiones arbitrales, pero finalmente estallaron de júbilo al escuchar el silbatazo final.
La victoria propició que los asistentes se dirigieran al Ángel de la Independencia para celebrar. Durante esos 90 minutos, mexicanos de diferentes ámbitos se unieron en torno a un mismo objetivo: el triunfo de su selección nacional.








