China enfrenta severas consecuencias tras varios desastres naturales que han dejado al menos 11 muertos debido a tormentas y tornados en la provincia de Hubei. En el sur, el tifón Maysak ha causado la muerte de cuatro personas y ha generado la desaparición de ocho más en Guangxi. Por otro lado, en Gansu, un deslizamiento de tierra dejó cinco fallecidos y 12 desaparecidos.
Las tormentas en Hubei fueron catalogadas como un episodio de convección severa, con vientos violentos y tornados que afectaron varias ciudades, incluyendo Huangshi y Ezhou. Las autoridades reportaron 14,600 damnificados y 331 heridos, con 22 viviendas derrumbadas y daños estructurales en más de 4,800.
El tifón Maysak, el primero en tocar tierra este año en China, provocó lluvias torrenciales en Guangxi, donde se registraron acumulaciones de hasta 553.8 milímetros. El embalse Liulan sufrió rupturas que causaron inundaciones aguas abajo y afectaron a más de 84,700 personas, de las cuales más de 54,000 fueron evacuadas.
En Gansu, el deslizamiento de tierra sepultó a 33 personas en una localidad de Longnan, de las cuales 21 fueron rescatadas. Las operaciones de búsqueda continúan, aunque no había lluvias previas al incidente. Ante esta serie de desastres, el presidente chino ha convocado a maximizar los esfuerzos de rescate y atención a los damnificados.
Desde mayo, el país ha lidiado con lluvias intensas y ahora se enfrenta a la fase activa de tifones, con previsiones sobre el supertifón Bavi que podría impactar el sureste del país en los próximos días.









