Hasta un 40% de las emergencias médicas se presentan en adultos jóvenes, especialmente aquellos entre 35 y 50 años. Factores como la hipertensión, el colesterol elevado y el estrés laboral están aumentando el riesgo de infartos en esta población.
La preocupación por la salud cardiovascular es creciente, ya que estas condiciones representan una de las principales causas de muerte en el país. En el contexto laboral, el estrés, el exceso de trabajo y la falta de sueño se identifican como peligros significativos que pueden contribuir a problemas cardíacos graves.
Los expertos indican que dormir menos del tiempo recomendado puede duplicar el riesgo cardiovascular. Esta situación no solo afecta a los individuos, sino que también tiene un impacto económico en las organizaciones, que deben lidiar con una mayor ausentismo y costos de atención médica.
Fomentar el bienestar corporativo y adoptar medidas preventivas puede ser crucial para mitigar estos riesgos y promover una mejor calidad de vida entre los empleados.










