La Iglesia católica en México ha lanzado un llamado a «desarmar» las calles del país, enfatizando la urgencia de abordar la violencia que lo consume. Esta exhortación se produce en el contexto del tercer aniversario del asesinato de los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, ocurrido en Cerocahui, Chihuahua.
En su editorial del semanario ‘Desde la Fe’, la institución subrayó que el «anhelo de paz» debe ir más allá de ser una simple consigna, y se debe convertir en una «tarea urgente y concreta». Se recordó que la construcción de la paz es un proceso comunitario, a partir del legado de los padres Mora y Campos, junto a la memoria de innumerables víctimas que han sido silenciadas.
Estos comentarios llegan tras un homenaje convocado por la Conferencia del Episcopado Mexicano, en el que se recordó a las víctimas de la violencia mediante el repique de campanas en todos los templos del país.
Además, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, monseñor Francisco Javier Acero Pérez, expresó su preocupación por las recientes redadas migratorias en Estados Unidos, considerándolas «injustas» y que, en su opinión, fomentan el racismo, lo que exacerba la división en la humanidad.
Por otra parte, la Iglesia también destacó que el ‘Diálogo Nacional por la Paz’, impulsado tras la muerte de los sacerdotes, ha servido como un espacio para reunir a miles de personas en la búsqueda de iniciativas de reconciliación en diversas áreas, incluyendo la familia, la educación y los ámbitos comunitarios.
Cabe mencionar que durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el país experimentó una cifra récord de 196,000 asesinatos. No obstante, la actual administración de Claudia Sheinbaum ha informado sobre una disminución del 25.8% en la tasa de homicidios durante los primeros ocho meses de su mandato.




