En la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, las declaraciones sobre la disminución de los índices de criminalidad en México fueron el eje central del debate entre legisladores oficialistas y de la oposición. Los primeros aseguraron que los delitos han mostrado una tendencia a la baja, mientras que los representantes opositores recordaron la persistente problemática de desapariciones, robos en el transporte, extorsiones y el tráfico de combustible que enfrentan los ciudadanos.
Una senadora del partido en el gobierno destacó la figura del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, aludiendo a su apodo como «el Batman mexicano», y enfatizó su rol en la protección de la población. Otra legisladora oficialista se unió al discurso, afirmando que varios tipos de delitos han visto reducciones significativas, incluyendo una disminución del 25% en casos de feminicidio.
No obstante, representantes de la oposición cuestionaron estas afirmaciones, apelando a la realidad cotidiana de los ciudadanos. Una diputada de Movimiento Ciudadano instó a los legisladores oficialistas a consultar a madres de familia y a comerciantes sobre sus experiencias diarias con la inseguridad, sugiriendo que la percepción de los ciudadanos contrasta con las estadísticas presentadas.
Pese a los recientes operativos contra el «huachicol» atribuidos al secretario de Seguridad, un diputado del PAN expresó su sorpresa por la falta de transparencia en las detenciones y la confiscación de activos asociados a este delito. También cuestionó por qué no se han reportado acciones efectivas contra los responsables de la extorsión fiscal.
Un exsubsecretario de Seguridad Pública, ahora legislador del PT, mencionó que en el mes de junio los homicidios dolosos habían disminuido en un 25%, interpretando un aumento en las denuncias como una muestra de confianza en las autoridades.
En contraposición, un senador del PRI advirtió sobre el malestar social que persiste y que no se refleja en las cifras oficiales, lamentando que la población se habitúe a la violencia, desapariciones y extorsiones. Otro diputado también subrayó la alarmante cifra de más de 130 mil personas desaparecidas y la sensación de inseguridad que afecta al 61.9% de la población adulta.
Finalmente, algunos legisladores del oficialismo reconocieron que la extorsión sigue siendo un flagelo significativo para los ciudadanos, con una cifra negra de hasta el 97%. Se coincidió en que la lucha contra este delito es fundamental y se reiteró la necesidad de una estrategia integral que aborde la extorsión como un fenómeno complejo que va más allá de casos aislados.




