En México, el fenómeno del narcomenudeo ha captado la atención de las autoridades y expertos desde 2018, período en el que una entidad específica ha concentrado el 17% de las investigaciones relacionadas con este delito, posicionándose como la región con la mayor incidencia en el país.
Especialistas en la materia han subrayado la importancia de abordar el consumo de drogas como un problema de salud pública, sugiriendo que las estrategias deben ir más allá de la mera implementación de medidas policiales. Se plantea la necesidad de desarrollar políticas integrales que consideren tanto la prevención como el tratamiento de personas afectadas por esta problemática, destacando que una respuesta centrada únicamente en la represión podría ser insuficiente y contraproducente.
Este enfoque resulta crucial en el marco de una política de seguridad que busca no solo reducir la violencia asociada al narcotráfico, sino también abordar sus raíces desde una perspectiva más amplia y humanitaria.




