Rolando Daza
Apunte:
Ante el panorama que se presenta para el mundo y en nuestro país, a lo mejor es necesario generar una conversación diferente, verlo desde otra perspectiva.
En el libro Bhagavad Gita existe un relato que, en la mitad de una guerra civil, el príncipe guerrero Arjuna tiene la inquietud sobre si continúa la guerra o no; en el ejército contrario existen amigos y familiares, ¿debe continuar la lucha contra ellos y matarlos? La duda inicia preguntándose sobre el bien y el mal, quién decide sobre la vida humana…
En ese momento, aparece ante Arjuna el dios Krisna, quien le explica que dentro del gran ciclo cósmico cada ser posee un dharma único, el cual le indica el camino que debe seguir y los deberes que debe cumplir. Si realizas tu dharma, por difícil que sea el camino, gozarás de paz mental y te liberarás de toda duda. Si rehúsas seguir su dharma, perturbarás el equilibrio cósmico y nunca encontrarás paz.
Al haber comprendido Arjuna el sentido de la vida, se consagra a seguir su dharma como guerrero. Mata a sus parientes y amigos, lleva a su ejército a la victoria, convirtiéndose en uno de los héroes más queridos por los hindús.
Si nos ajustamos a este relato del Círculo de la Vida, significa que cada persona posee una identidad y un camino fijo que determina su vida. ¿Será lo mismo para un país y sus ciudadanos?
En nuestra realidad actual, la lucha de clases persiste, el divisionismo prevalece, “la sociedad en su conjunto se divide cada vez más en dos grandes campos hostiles, en dos grandes clases enemigas: la burguesía y el proletariado”. Ahora, esta situación divergente en nuestro país tiene otros nombres y los ciudadanos nos encontramos en medio de este escenario, en el cual la mayoría se ve afectado. Por lo pronto, ¿qué sacrificios debemos hacer para tener un mejor mundo, un mejor país, un mejor bienestar, una mejor seguridad, una mejor convivencia?
¿El futuro estará definido para los mexicanos? ¿El papel en el cosmos ya está determinado y no podremos abandonarlo? ¿Así será para los mexicanos? ¿Ya tenemos un destino preestablecido? ¿Es el mundo que queremos?


