El presidente ha expresado su interés en que el nuevo estadio de los Commanders de Washington, con un costo estimado de 3,700 millones de dólares, lleve su nombre. Según informes de medios especializados, se han producido comunicaciones informales con miembros del consorcio propietario del equipo, encabezado por Josh Harris, para manifestar este deseo.
El nuevo estadio se edificará en el lugar donde se encontraba el antiguo Estadio RFK, que albergó al equipo de la NFL entre 1961 y 1996. Según una vocera de la Casa Blanca, este nombre sería adecuado, ya que el presidente ha desempeñado un papel importante en la promoción de la reconstrucción del estadio.
Aunque la portavoz no ofreció más detalles, una fuente cercana a la Casa Blanca aseguró que «es lo que quiere el presidente, y probablemente sucederá». Los Commanders están organizando su partido contra los Lions de Detroit, en el cual se espera la presencia del presidente como invitado especial, así como actividades para honrar a las fuerzas armadas durante el medio tiempo.
Si bien los Commanders poseen los derechos sobre el nombre del nuevo estadio, existe la posibilidad de que opten por un patrocinador corporativo. Sin embargo, una fuente familiarizada con el proceso subrayó que la decisión sobre honrar a una persona con el nombre del estadio sería independiente. Este asunto se encuentra bajo la jurisdicción del Consejo del Distrito de Columbia y el Servicio de Parques Nacionales, que supervisan los terrenos públicos donde se erigirá el nuevo estadio, con una fecha de inauguración prevista para 2030.


