Guanajuato — Funcionarios de la Secretaría del Campo y la Secretaría del Agua y Medio Ambiente del estado han asegurado que el proyecto del Acueducto Solís-León no afectará la dotación de agua para los agricultores locales. Argumentaron que el suministro adicional que se obtendrá beneficiará cinco municipios a través del ahorro generado por la tecnificación del sistema de riego del Distrito 011.
Estas afirmaciones se hicieron durante el programa "Conectando con la Gente", en el que se abordaron las preocupaciones surgidas tras una manifestación en Acámbaro. Productores de varias localidades de la región se movilizaron para expresar su rechazo a la construcción del acueducto, que contempla una inversión de cerca de 15 mil millones de pesos destinada a proporcionar agua al corredor industrial de Guanajuato.
El obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera, se unió a las voces de oposición, advirtiendo sobre el potencial impacto que el desvío de agua tendría en el Lago de Chapala y la necesidad de una resistencia civil ante el proyecto.
Durante el evento, la secretaria del Campo explicó que el acueducto utilizaría solo la cantidad de agua que actualmente se desperdicia, comparando la situación con una manguera con fugas que se repararía para eliminar las pérdidas. Se destacó que el acueducto empleará el agua ahorrada una vez que se complete la tecnificación del riego.
Por su parte, el secretario del Agua especificó que en Guanajuato se desperdicia aproximadamente el 55% del agua empleada en la agricultura y el 50% en áreas urbanas. Reiteró que las dotaciones de agua para las ciudades, que son sustancialmente extraídas de pozos, no se verán afectadas por la construcción del acueducto.
Se abordaron también aspectos relacionados con la gestión del agua. Se estima que la tecnificación del Distrito de Riego 011, que podría generar un ahorro total de 300 millones de metros cúbicos, superará la cantidad requerida para el acueducto. En caso de sequías, el suministro se ajustará de acuerdo con las condiciones climáticas, manteniendo un sistema de proporcionalidad.
A pesar de estas afirmaciones, los manifestantes y líderes comunitarios expresaron su desconfianza respecto al proyecto, acusando un manejo opaco en la información y sus procesos de consulta. La alcaldesa de Acámbaro solicitó más claridad sobre los convenios asociados, enfatizando la necesidad de una socialización adecuada antes de continuar con la obra.
La oposición al Acueducto Solís-León sigue generando un debate en el estado, resaltando la tensión entre el desarrollo industrial y las necesidades de los agricultores y las comunidades locales.


