La amistad forjada entre los seleccionados nacionales de Japón y México durante el Mundial Sub-17 en Qatar se ha consolidado, evidenciada por el eufórico festejo de ambos equipos tras la clasificación del conjunto mexicano a los Dieciseisavos de Final.
Este torneo, que alberga a 48 selecciones en el complejo deportivo Aspire Zone de Doha, ha sido escenario de gestos significativos que trascienden las barreras culturales. Desde el inicio de la competición, medios japoneses han compartido videos donde se observa a los jugadores mexicanos formar un pasillo para recibir a sus pares japoneses, un gesto que fue reciprocado y se ha convertido en un ritual de camaradería entre ambos equipos.
La convivencia en los comedores ha fomentado la interacción natural entre los jóvenes deportistas, permitiendo que el idioma y la nacionalidad no sean obstáculos. Las muestras de apoyo mutuo han captado la atención del público, propiciando un ambiente de amistad.
Durante el segundo partido de grupo de Japón, los jugadores mexicanos animaron a sus contrapartes chocando manos en los pasillos del hotel. Posteriormente, tras la victoria de México ante Costa de Marfil, el equipo japonés recibió a los mexicanos con aplausos y choques de manos.
El capitán y portero japonés, Muramatsu Shuji, quien vive en Los Ángeles y tiene amistades en México, destacó la naturaleza de esta relación. Compartió que tiene un amigo en la selección mexicana, Félix Contreras, con quien ha jugado en el pasado. Este vínculo ha fortalecido la colaboración y el ánimo entre los jugadores durante el torneo.
La culminación de esta amistad se reflejó en la noticia de la clasificación de México a los Dieciseisavos de Final, lograda tras una complicada fase de grupos. Un video divulgado por la selección de Japón mostró el instante de la calificación, lo que desató un efusivo festejo de ambas selecciones con abrazos y un ambiente festivo. México se preparará ahora para enfrentar a Argentina en su próximo partido.


