León, Guanajuato – La adopción de paneles solares en instalaciones eléctricas podría no ser suficiente para disminuir los costos de energía a largo plazo. Tras la instalación, los usuarios pueden enfrentar un cargo por factor de potencia, un saldo que no existía anteriormente.
El factor de potencia se refiere a la discrepancia entre la energía consumida y la que realmente se demanda, es decir, el desfase entre la corriente y el voltaje. Esta situación se presenta comúnmente en instalaciones que operan numerosos motores, equipos de refrigeración o aire acondicionado y en aquellos donde la capacidad de los equipos se subutiliza.
Un factor de potencia inadecuado frecuentemente se debe a una planificación deficiente y a un mal mantenimiento de la red eléctrica y los equipos. Situaciones como la presencia de hornos de arco o máquinas con variadores de frecuencia, que requieren adicionales niveles de potencia reactiva, agravan el problema.
Para mitigar estos efectos, un banco de capacitores puede ser necesario. Esta instalación está diseñada para compensar la potencia reactiva que se requiere, y puede incluir bancos de capacitores estáticos automáticos y bancos de compensación dinámicos.
Se alertó que, si estos requisitos no se cumplen, las empresas pueden enfrentar recargos de hasta un 120% sobre su facturación eléctrica.
La información fue discutida en un webinar organizado por la Coparmex de la Zona Metropolitana de León, donde se subrayó la importancia de la correcta implementación y ajuste de sistemas fotovoltaicos para optimizar el consumo energético y evitar costos adicionales.
Los paneles solares son dispositivos que convierten la radiación solar en electricidad, utilizando células fotovoltaicas que transforman la luz solar en energía eléctrica mediante el efecto fotovoltaico. Este tipo de energía es corriente continua y requiere un inversor para ser utilizada en hogares y negocios como corriente alterna.



