Un análisis detallado de la ejecución del exalcalde de Uruapan revela que, dos horas antes del crimen, un grupo de cuatro personas, incluyendo al presunto homicida, realizó una vigilancia en la Plaza Morelos sin ser detectado por más de 20 elementos de seguridad, entre los cuales se encontraban 14 miembros de la Guardia Nacional.
Durante una conferencia de prensa, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana expuso el desarrollo cronológico de los eventos que llevaron al asesinato. A pesar de la presencia de fuerzas de seguridad, el autor material del homicidio y dos cómplices se mantuvieron en el lugar sin ser identificados.
Se informó también de la detención de un individuo apodado “El Licenciado”, quien está implicado como uno de los autores intelectuales de la célula delictiva detrás del homicidio. Durante su declaración, las autoridades revelaron que dos hombres, que tuvieron contacto con el ejecutor, fueron identificados como Fernando Josué y Ramiro, este último con antecedentes delictivos relacionados con el uso de armas de fuego y vinculado a un grupo criminal activo en la región.
Prematuramente, ambos fueron hallados sin vida en las cercanías de la carretera Uruapan–Paracho, en lo que se presume podría haber sido un intento de obstruir las investigaciones. Sus teléfonos fueron recuperados al día siguiente.
Investigaciones posteriores permitieron identificar comunicaciones a través de aplicaciones de mensajería, donde se planificó la agresión. “El Licenciado” habría coordinado los movimientos de sus cómplices a través de mensajes de texto, indicando la ruta y el horario del exalcalde.
A través de un análisis forense de los dispositivos móviles, se constate que Ramiro estaba supervisando desde el lugar la operación, y tras realizar las instrucciones, les solicitó borrar las evidencias. Un seguimiento cronológico reveló mensajes clave: uno a las 18:06 en el que se compartió un video de la escena del crimen y otro a las 19:45 que confirmaba la presencia del exalcalde en un evento transmitido en redes sociales.
Finalmente, se registraron mensajes durante y después del ataque, incluyendo uno alrededor de las 20:00 horas en el que Ramiro informó sobre la neutralización del tirador y la atención médica que recibía Carlos Manzo, así como otro mensaje solicitando el levantamiento del cuerpo de su compañero abatido por las fuerzas de seguridad.
Esta serie de eventos subraya los serios cuestionamientos sobre la efectividad de las medidas de seguridad en la región, además de exponer la complejidad de las dinámicas del crimen organizado en México.



