La situación del Zoológico de León adquiere relevancia para la comunidad por los riesgos detectados para los visitantes y la colección animal: el diagnóstico apunta a fallas que afectan la seguridad de más de 200 mil asistentes anuales y 1,300 ejemplares.
Un estudio del despacho Consoti, solicitado por el Instituto Municipal de Planeación (Implan), identificó múltiples deficiencias en infraestructura y operación desde 2022.
El expresidente del Consejo Directivo del zoológico reconoció la existencia de estas carencias y dijo que se elaboraron proyectos ejecutivos para corregirlas.
Según el exdirectivo, los proyectos ejecutivos están pagados pero no se han ejecutado por falta de suficiencia presupuestal.
Añadió que se buscó apoyo en la Secretaría de Medio Ambiente del estado, pero la gestión no se formalizó por los tiempos administrativos.
Se afirmó que las mejoras dependen de recursos estatales y de la profesionalización del personal operativo del parque.
La gobernadora ofreció coadyuvar con el Municipio para atender las recomendaciones del diagnóstico.
La administración municipal destinó recursos a finales de 2021 con la intención de recuperar el distintivo AZA; el parque habría quedado a siete puntos de los más de 70 requeridos.
También se destacó el aumento de visitantes, que pasó de 630 mil a 1.1 millones anuales, impulsado por campañas de acceso gratuito en fines de semana.
El informe documenta fallas críticas: bardas perimetrales con huecos que facilitan accesos ilegales, un sistema de videovigilancia con más de la mitad de cámaras con fallas, y dependencia de un proveedor externo que limita ajustes técnicos.
La vigilancia física se reduce a 17 elementos en tres turnos, sin radios de largo alcance, lo que compromete la comunicación en emergencias.
También se detectó ausencia de protocolos formales para siniestros distintos a extravíos o escapes, daños en el sistema de altavoces por mordeduras de roedores, señalética de evacuación insuficiente y deficiencias de diseño en recintos que permiten contactos peligrosos.
La falta de iluminación nocturna operativa dificulta tareas de búsqueda y rescate en caso de contingencias al anochecer.
Ante incidentes recientes y observaciones federales, el zoológico fue clausurado de forma preventiva y reabrió el 20 de diciembre tras atender los requerimientos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Para cumplir en tiempo récord se desplegó un operativo con 85 trabajadores de Obras Públicas y Medio Ambiente para ejecutar tres adecuaciones prioritarias.
Las intervenciones incluyeron la instalación de un segundo cerco en la zona de safari, la ampliación temporal del recinto de lobos y el reforzamiento del perímetro este con medidas para evitar la entrada de animales ferales.
Estos trabajos respondieron a incidentes como la entrada de perros callejeros que causaron la muerte de 24 borregos y el salto de un avestruz hacia el área de felinos.
La reapertura generó incertidumbre entre visitantes por información contradictoria sobre las condiciones del parque y la presencia de maquinaria.
El Secretario del Ayuntamiento informó que las observaciones federales fueron solventadas, y que el parque cumple con las normas para reanudar actividades.
El cierre preventivo del 18 de diciembre también estuvo motivado por un amparo promovido por la asociación civil “Va por sus Derechos”, que presionó para acelerar las obras pendientes y garantizar estándares de seguridad.
Las autoridades municipales y estatales enfrentan ahora el reto de traducir los diagnósticos técnicos en acciones sostenibles que reduzcan riesgos para la comunidad y la fauna.



