Cientos de familias en Veracruz viven la Navidad entre escombros y lodo, con servicios básicos dañados y una recuperación que avanza de forma desigual tras las inundaciones que dejaron decenas de víctimas y varios desaparecidos.
Las fallas en el drenaje han impedido la salida del agua en zonas como Coatzintla, donde vecinos relatan que viviendas siguen inhabitables por el lodo y la limpieza incompleta.
En Poza Rica, residentes denuncian montones de basura y problemas para gestionar escombros; el vertedero más cercano reabrió con restricciones después de conflictos entre municipios.
Las autoridades adjudicaron más de dos decenas de contratos por alrededor de 145 millones de pesos para limpiar y descongestionar el drenaje de más de 500 calles en tres municipios.
El recuento oficial señala que 38 municipios resultaron afectados; 48 localidades fueron comunicadas mientras tres permanecieron incomunicadas, y se restableció la energía a más de 132 mil usuarios.
Se han abierto 68 caminos en 46 localidades y se reportaron 479 escuelas afectadas, con labores de atención completadas en ese ámbito educativo.
Operativos de auxilio evacuaron a casi 12 mil personas; se entregaron más de medio millón de litros de agua, se brindaron más de 15 mil atenciones médicas y se distribuyeron más de 25 mil raciones de comida, con despliegue de cocinas móviles, aeronaves y vehículos acuáticos.
Aun con esos avances, comunidades mantienen pendientes visibles: retiro de lodo, reconstrucción de enseres, normalización de la recolección de residuos y rehabilitación de viviendas, mientras la amenaza de nuevas precipitaciones mantiene la urgencia de acelerar la recuperación.



