Nota Deportiva – 30 de junio de 2026
Después de 20 días de Copa del Mundo, México ha sido sede de 11 partidos en CDMX, Guadalajara y Monterrey, ganando elogios internacionales por la pasión futbolística.
Sin embargo, la celebración se vio empañada. Durante la noche del lunes y la madrugada del 30 de junio, cientos de aficionados mexicanos se reunieron en el hotel de concentración de la selección de Ecuador para interrumpir su descanso previo al partido de 16avos de final.
Las barras de América, Cruz Azul y Pumas, junto a otros fanáticos, crearon un ambiente hostil con batucada, cánticos y pirotecnia. Medios deportivos alentaron este comportamiento, considerando “válido” hacer sentir presión a los rivales.
La actividad, denominada «serenata», fue criticada. Un niño ecuatoriano, que se volvió viral, cuestionó el comportamiento de los aficionados y comunicadores, tildándolos de “irrespetuosos”.
Este tipo de agresión es común en eliminatorias de Concacaf, experimentada por la selección mexicana en Honduras y El Salvador. Resulta sorprendente que ocurra durante un evento tan importante.
México ha demostrado ser un gran anfitrión, incluso con selecciones como Irán, que expresaron su agradecimiento por la calidez recibida. La «serenata» a los ecuatorianos opaca esta hospitalidad y refleja aspectos negativos del fútbol nacional. Este acto no está en línea con la búsqueda de la excelencia en el balompié nacional.







