Las protestas de agricultores han generado interrupciones locales significativas, con accesos bloqueados y congestión en vías principales que afectan el transporte y la actividad en zonas rurales y urbanas. En Francia, la entrada a la capital resultó especialmente afectada, mientras que en Grecia se cerraron tramos de la principal autopista que conecta el norte y el sur del país.
Decenas de tractores llegaron al centro de París y se concentraron frente a la Asamblea Nacional bajo fuerte presencia policial, mientras que otros convoyes fueron retenidos en las arterias que delimitan la ciudad. Algunas máquinas se instalaron en puntos emblemáticos pese a las prohibiciones emitidas por las autoridades, según fuentes oficiales.
En Grecia los agricultores lanzaron un bloqueo nacional de 48 horas, ocupando autopistas, cruces y estaciones de peaje y deteniendo el tráfico salvo para vehículos de emergencia. La policía desvió el tránsito por rutas secundarias y declaró que no intervendría para despejar inmediatamente los cortes, aunque el gobierno advirtió que no tolerará bloqueos prolongados.
Los manifestantes acusan al posible acuerdo comercial entre la Unión Europea y varios países sudamericanos de amenazar sus medios de vida al inundar el mercado con importaciones más baratas. Además, denuncian el aumento de los costos de producción, pagos retrasados por un escándalo de fraude en subsidios y brotes de enfermedades animales que han empeorado su situación.
Representantes y agricultores señalaron que el objetivo de las movilizaciones es presionar a los gobiernos para que defiendan la producción local y adopten medidas de apoyo. En Grecia, convocantes afirmaron estar «llevados a la desesperación» y advirtieron que, si el acuerdo se firma, la agricultura nacional quedaría gravemente afectada; citaron ejemplos de diferencias de costos, como el precio por kilogramo de papas en Europa frente a Sudamérica.
El Ejecutivo griego anunció medidas para intentar apaciguar las protestas, incluyendo tarifas eléctricas reducidas para el sector y reembolsos del impuesto sobre el combustible. Los organizadores, sin embargo, consideran que esas concesiones son insuficientes frente a los problemas estructurales del sector.
En Francia, el movimiento fue impulsado por el sindicato Coordinación Rural, que trasladó demandas hasta la capital para acercarlas a los responsables políticos y exigir una oposición más firme al acuerdo comercial. Los agricultores también manifestaron su enfado por medidas sanitarias relacionadas con una enfermedad bovina que, según ellos, agravan la situación.
La ministra de Agricultura de Francia reiteró la oposición del gobierno al acuerdo, señalando que amenazaría varios subsectores como la carne de res, el pollo, el azúcar, el etanol y la miel. A nivel comunitario, las negociaciones sobre el pacto han sido objeto de debate interno, con apoyos y rechazos entre los Estados miembro.
Los bloqueos y las reivindicaciones subrayan la tensión entre políticas de comercio internacional y la protección de la producción agrícola local, mientras los agricultores exigen garantías para mantener sus ingresos y la viabilidad de sus explotaciones.


