En Turquía, el ministro de Asuntos Exteriores advirtió que el país busca mantenerse al margen del conflicto regional y subrayó que la escalada ha tenido implicaciones directas para la seguridad nacional, incluida la intercepción sobre territorio turco de misiles atribuidos a Irán. Las autoridades turcas han rechazado por ahora una respuesta militar y priorizan evitar la entrada de Ankara en la guerra.
El ministro afirmó que no existe una iniciativa seria para reanudar las negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán, aunque considera que Irán podría mostrarse dispuesto a mantener conversaciones extraoficiales. Señaló, no obstante, que las condiciones actuales son poco propicias para la diplomacia.
Turquía había ofrecido mediar y proponer encuentros regionales como vía para separar las discusiones sobre el programa nuclear de las preocupaciones regionales, pero las conversaciones centradas en lo nuclear y mediadas por Omán fracasaron. El gobierno turco defiende que los asuntos de misiles y de grupos armados apoyados por Irán también deben abordarse en paralelo.
El ministro explicó que los iraníes se sienten traicionados por haber sufrido ataques mientras mantenían negociaciones con Estados Unidos, lo que complica cualquier avance formal, aunque sostuvo que están abiertos a “vías diplomáticas sensatas”. También dijo haber intentado persuadir a Teherán para que cesen los ataques contra estados de la región.
Quien ocupa la cartera de Exteriores fue jefe de inteligencia durante más de una década antes de su nombramiento y es considerado un asesor próximo al presidente, con un papel relevante en la formulación de la política turca hacia Siria, Irak e Irán. Esa experiencia respalda sus gestiones de contacto con funcionarios iraníes.
Sobre la detección de misiles, Ankara mantiene que los datos apuntan a un origen iraní, mientras que Teherán ha negado haber disparado contra Turquía. El ministro señaló que las defensas de la OTAN han sido efectivas y que la prioridad de Turquía es evitar una escalada que le arrastre al conflicto.
En relación con el liderazgo iraní, el ministro dijo desconocer la gravedad de las heridas del nuevo líder supremo pero afirmó que “está vivo y en pleno funcionamiento”. Añadió que la sucesión y las dudas sobre el estado de salud crearon un vacío que, según su interpretación, ha sido ocupado por el alto mando de la Guardia Revolucionaria.
Fidan también criticó la negativa iraní a abordar asuntos como su programa de misiles y el apoyo a milicias y a Hezbolá, elementos que, según él, alimentan la guerra regional. Turquía propone que los debates nucleares se gestionen con otros países mientras la región discute las otras preocupaciones con Irán.
Las relaciones con Israel siguen tensas; Turquía ha cuestionado la actuación israelí en Gaza y cortado lazos comerciales, mientras que Israel acusa a Ankara de apoyar a Hamás. Pese a algunas advertencias públicas sobre posibles objetivos, el ministro descartó por el momento que Turquía sea el siguiente objetivo directo y reconoció que la guerra ha impulsado a Turquía a aumentar su producción de armamento y sistemas de defensa aérea.
Finalmente, Turquía busca un papel en la posguerra de Gaza: se ha sumado a una iniciativa de paz dirigida desde Estados Unidos y se ha ofrecido a aportar tropas a una fuerza internacional de estabilización, aunque no ha recibido solicitudes formales. Su prioridad, dijo el ministro, es la creación de un comité administrativo para Gaza integrado por administradores palestinos independientes para iniciar la reconstrucción y la gobernanza local.


