En México se registraron al menos 4,783 atrocidades en el periodo analizado, según un monitoreo de medios realizado por la organización Causa en Común; esto equivale a un promedio diario de 18 víctimas y 13 hechos violentos, lo que pone de relieve la gravedad de la violencia en el país. La magnitud de los datos obliga a una mirada local y nacional sobre la persistencia de episodios de extrema violencia.
El reporte define como “atrocidades” el uso intencional de la fuerza física para causar muerte, laceración o maltrato extremo, así como las muertes provocadas con crueldad a personas vulnerables, de interés público o político y los actos destinados a generar terror o desaparecer evidencias. La definición sirve para clasificar casos con características especialmente graves y de alto impacto social.
El estudio documenta que los medios registraron 4,062 hechos comprobados que en conjunto dieron 4,783 atrocidades y 6,707 víctimas identificadas con violencia extrema. Estos registros se obtuvieron a partir del monitoreo sistemático de notas periodísticas.
Entre los hechos catalogados se contabilizan 1,255 asesinatos con tortura, 608 feminicidios con crueldad extrema, 456 mutilaciones y destrucción de cadáveres, 386 masacres, y 190 asesinatos de funcionarios y actores relevantes en materia de seguridad. También se reportaron 63 asesinatos de actores políticos, 301 hallazgos de fosas clandestinas y la existencia de tres campos de exterminio, entre otros casos de alta gravedad.
Las entidades con mayor número de atrocidades reportadas fueron Sinaloa (641), Guanajuato (477), Guerrero (384), Chihuahua (367) y Michoacán (321); siguen Puebla (149), Jalisco (144), Baja California (124) y Morelos (100). En contraste, las menores cifras correspondieron a Querétaro (14) y Yucatán (20).
En cuanto a víctimas por entidad, los medios identificaron a Guanajuato con 255, Jalisco con 229 y Sinaloa con 205; en el caso de Jalisco, el informe señala que no existe una cifra definitiva debido a la publicación de 31 notas sobre más de 400 bolsas con restos humanos y 45 fosas clandestinas sobre las que no hay avances en las investigaciones. Esa ausencia de claridad en las indagatorias agrava la incertidumbre sobre la dimensión real del fenómeno.
El estudio advierte que la exposición cotidiana a estas atrocidades contribuye a la normalización de la violencia extrema en la sociedad mexicana, un efecto que puede disminuir la percepción de urgencia y la respuesta institucional ante hechos graves. La organización plantea la necesidad de atención y acciones coordinadas para romper esa dinámica y garantizar investigación y reparación.




