En la Ciudad de México, miles de mujeres marcharon para denunciar la violencia machista y reclamar políticas públicas más efectivas, una movilización que reflejó y contagió protestas similares en otras ciudades de América Latina.
La directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe advirtió que la región vive un momento crítico y que los logros hacia la igualdad de género corren el riesgo de retroceder si no se refuerzan las acciones públicas.
En la capital mexicana las consignas reclamaron el fin de los feminicidios y la impunidad, mientras las autoridades reconocen que una proporción elevada de mujeres ha sufrido algún tipo de violencia en su vida.
En Ciudad de Guatemala las manifestantes exigieron respeto a sus derechos y recordaron la tragedia de niñas fallecidas en un hogar estatal, un caso que motivó condenas a funcionarios tras investigaciones judiciales.
En Ciudad de Panamá las movilizaciones denunciaron la precariedad laboral y la informalidad que afectan a muchas mujeres, al tiempo que reclamaron medidas para frenar la violencia de género; informes oficiales señalan niveles significativos de desempleo entre mujeres y decenas de feminicidios registrados recientemente.
En Brasil las marchas se realizaron incluso bajo fuertes tormentas y sirvieron para visibilizar el alza de feminicidios denunciada por organizaciones de seguridad, con aumentos marcados en algunos estados.
En Asunción las manifestantes protestaron contra la brecha salarial, el acoso laboral y la violencia, y estadísticas oficiales muestran diferencias salariales importantes entre mujeres y hombres.
En Santiago de Chile las consignas advirtieron sobre posibles retrocesos en derechos reproductivos y políticas de igualdad, y en Argentina las movilizaciones coincidieron con protestas frente a ajustes en programas y recortes presupuestarios destinados a combatir la violencia de género.
En La Paz se organizaron actividades deportivas y actos públicos para visibilizar la lucha contra la violencia machista, mientras las autoridades registran decenas de feminicidios y miles de denuncias por delitos vinculados a violencia de género en el país.
En Ecuador y Perú las marchas combinaron reclamos contra la violencia con demandas por inclusión política y rechazo a determinadas políticas económicas que, según las manifestantes, afectan especialmente a las mujeres.
En Puerto Rico las consignas se centraron en la violencia de género, en un contexto en el que las cifras de feminicidio resultan preocupantes para una isla con una población relativamente pequeña.
En Haití la conmemoración transcurrió en medio de una profunda crisis humanitaria y de seguridad, con amplias zonas bajo control de grupos armados y numerosos desplazados; organizaciones humanitarias advierten además del uso de la violencia sexual como herramienta de control y de un aumento dramático de agresiones contra menores.
Las movilizaciones en la región combinaron actos oficiales, marchas y protestas y dejaron un mensaje compartido: el reclamo por mayor protección, recursos y políticas que garanticen la igualdad y prevengan la violencia de género.


