El secretario de Hacienda y Crédito Público informó que los efectos en México de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán serían de corta duración y pidió tranquilidad ante posibles incrementos en los precios de los combustibles, por el encarecimiento del barril de petróleo. La advertencia apunta directamente a consumidores y finanzas públicas mexicanas, que podrían verse afectadas por la volatilidad internacional.
El funcionario señaló que México cuenta con un mecanismo fiscal vigente desde 2019 para enfrentar variaciones en el precio de los combustibles y que éste se activará conforme a las reglas establecidas. Se refirió al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), cuyo ajuste evita que el costo de combustibles como la gasolina de alto octanaje y el diésel suba de forma inmediata.
«El mecanismo existe, es muy claro, muy transparente y se activa adecuando las variables del mercado», indicó, y aseguró que no debería haber motivo de preocupación por la operación del instrumento. Además destacó el acuerdo reciente ratificado por la presidenta para fijar el tope del precio de la gasolina de bajo octanaje en 24 pesos.
El impacto final en las finanzas públicas dependerá, dijo, de la evolución del precio del petróleo y de los niveles que alcance el estímulo fiscal aplicado a los combustibles. Señaló que el alza del crudo tiene un doble efecto: por un lado incrementa los ingresos petroleros y por otro obliga a ajustar estímulos para amortiguar presiones sobre los energéticos.
El gobierno mantiene como escenario base un episodio de corta duración en la región, postura que coincide con análisis del sector privado. BBVA México estimó que una tensión acotada en Oriente Medio podría, en un escenario de seis semanas, permitir que mayores ingresos petroleros compensen la menor recaudación por estímulos a gasolinas.
Según ese análisis, un incremento semanal del 14 % en los precios de las gasolinas en Estados Unidos podría traducirse en una pérdida recaudatoria cercana a 38,000 millones de pesos por concepto de IEPS sobre gasolinas y diésel. En contraste, si la mezcla mexicana se ubicara alrededor de 75 dólares por barril, la ganancia por exportación de petróleo podría ascender a unos 53,000 millones de pesos, dejando una ganancia neta aproximada de 15,000 millones en ese escenario.
Líderes del transporte y la industria señalaron que el IEPS puede funcionar como colchón para amortiguar presiones, sobre todo en el diésel, que concentra más del 90 % del consumo fósil del transporte de carga. Representantes de la industria automotriz y de autopartes advirtieron sobre mayores costos logísticos y de seguros, y señalaron que el traslado de esos incrementos a precios podría demorarse desde una semana hasta varios meses, según la duración de la crisis.


